Casa de acogida

La primera casa se construyó en 1978 para absorber los huéspedes que la hospedería del Monasterio no podía acoger.


Atiende a las personas que desean conocer o participar del sentido de este lugar de oración.

 

Lo mismo que la Hospedería del Monasterio, es espacio que posibilita llevar una vida cercana a la comunidad monástica, en sintonía con ella.

 

Se ofrece en pluralismo eclesial, abierta a jóvenes, matrimonios, religiosos, laicos.

 

Se mantiene por las aportaciones voluntarias de los que acuden.


El huésped debe ser consciente de que está en una casa, que puede ser la suya propia; casa de una familia de economía pobre: se ayuda a las tareas, se procura ser sobrio y ahorrar: luz, leña, agua, productos de limpieza, esfuerzo.

Por ello, el proyecto propio puede necesitar algún sacrificio en aras de esta pluralidad y del total respeto a la intimidad de las personas.


No es hospedaje, es acogida. Todos arreglan sus habitaciones, sirven las mesas y friegan los cacharros por turnos, limpian los lugares comunes y respetan la puntualidad.

 

 

 

En el espacio Mambré hay una sala de con­ferencias, biblioteca y oratorio.