MEDITACIÓN

lun

14

oct

2019

Mira que le mira

Señor, si es verdad cierta que me miras,

y no dejo de estar ante tus ojos.

Al levantar los míos a los tuyos,

siento el pudor, al vérmelos oscuros.

Cómo dejarse ver por tu semblante,

si he perdido la luz de mi mirada.

Y soportar la fuerza de tu rostro

Si parece arrogante que te mire.

Me siento mejor postrado, rendido,

vuelto hacia mi yo como el publicano,

sabiéndome acogido en tu presencia,

sin evadir tu amor necesitado.

¿Acaso te has quedado en el misterio,

para fijar mis ojos en los tuyos,

sin sentir el pudor de tu presencia

al verte compasivo, cara a cara?

¿Acaso te velas en la materia,

para poder estar en tu presencia?

Y dejas contemplarte, aun sin verte,

destellos interiores en el alma.

Mire que le mira, dice tu santa,

y ella nos aconseja te miremos.

Más ella gozaba de tu presencia,

mientras yo no puedo esquivar mi herida.

Sé no me justifica mi pecado,

para volver mis ojos a los tuyos.

Perdóname los ciclos de retorno,

y los momentos que vivo en exilio.

Mejor será permanecer sereno,

Sin éxtasis de luz, más conocido.

Mejor será permanecer discreto,

sin experiencia cumbres, más unido.

Déjame gustar, al menos, muy adentro,

no se te ocultan mis buenos deseos.

Aunque tenga bajada mi mirada,

Tú sabes no hay alivio, si me alejo.

                  Ávila, 12 de octubre de 2019


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jue

10

oct

2019

Si en tiempos oscuros

Si en tiempos oscuros

sentí la noche y el abismo.

Si en la fuerte tormenta

narré el vértigo y el miedo.

Si en la quiebra humana

grité ¡auxilio, socorro!

Si en el desespero

me rendí confiado.

Hoy no puedo silenciar

la paz del alma.

No es justo secuestrar

el ánimo bendecido.

Si es realidad la herida,

y el llanto contenido,

También es real

el bálsamo que cura.

Hoy quiero gritar:

¡es verdad el amor!

Deseo acreditar

la experiencia cierta.

La que toma anchura

en el amplio silencio.

Y libera la mente 

de todos los fantasmas.

Es justo confesar

la íntima presencia

Y desbordar el corazón

de sentimientos buenos.

Mas la experiencia advierte

que es mejor ser discretos,

y ahondar en intimidad

el dulce encuentro.

Sin hecho extraordinario,

sin sobresalto externo,

Solo se oye el rumor,

la brisa suave.

Se percibe que es cierta

la presencia amiga,

por más que no se vea

ni su voz se oiga.

Y absorto, sin palabras,

al tiempo de la ráfaga,

que me trae el viento,

me quedo en embeleso.

 

        Ávila, 10 de octubre, 2019


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lun

23

sep

2019

Reconocimiento

Los hechos me confirman tu favor.

Reconozco tu paso por mi vida

y siento estremecerme al pensar

¿Es posible tu acción en mi pobreza? 

¿Acaso soy herido por tu amor,

para necesitar siempre de tu gracia? 

Reconozco no es razón mi persona

de mi historia recorrida de tu mano.

Me da pudor el reconocimiento

que me hacen generoso los amigos.

Recibe Tú el honor y la alabanza.

Es de justicia invocar tu nombre.

Si has querido tomar este barro,

para más darte a otros generoso,

sea ahora mediación de los amigos

al darte el homenaje merecido. 

Si yo no soy motivo de alabanza,

seas reconocido en mi persona,

pues si en algo destacó mi existencia

 

fue en necesidad de misericordia.

No quiero apropiarme de tus derechos.

Ni quiero reivindicar lo que es tuyo,

acepto ser canal para los fieles

de su canto de gloria y el hosanna. 

Mas, entre nosotros, bien lo conoces,

los hechos no responden a mi entrega. 

Tú has querido valerte de mi herida,

dejándome conciencia de tu gracia.

Me sumo a la alabanza, al homenaje,

a tu nombre y providencia amiga.

Bien sé yo donde mana y fluye el agua,

que reconvirtió el páramo en jardín. 

Ha sido el borbotón de tu costado,

el torrente crecido, desbordante,

el manantial donde sacié mi sed

y me convertí en sorbo para otros.

Aquí quedo sumido en el misterio

de que sea posible tanta gracia

a través de mediación tan humana,

paradoja constante en mi existencia.    

                     Cáceres, 19 de sep. 2019


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jue

19

sep

2019

¿Qué quieres, Señor, de mí?

Al alba sentí tu fuerza,

para estar en el desierto,

Ahora ¿qué quieres de mí?

Pasado el momento recio.

Si entonces sentí tu mano,

y durante la cincuentena,

de amor envolvente en mí

y percibí tu presencia,

Si opté con palabras nobles,

el permanecer sin más.

Si escuché inconfundible:

“No tengas miedo jamás”.

Si los hechos lo confirman

lo que parece soñar.

Señor, ahora pregunto:

¿Quieres de mí algo más?

Callas, me miras, esperas

a que comprenda los signos

e intuyo que me respondes:

¿Es que no eres testigo?

¿Ya no te fías de mí?

¿Acaso te da pudor?

Si te he sido siempre fiel, 

siendo distante tu amor.

Una vez más, nos enseñas,

no es del aprecio razón

ni mis obras, ni el afán,

sino tu gracia interior.

Evidencio en la conciencia

el contraste entre los dos.

Mientras yo soy vulnerable

Tú eres en verdad perdón.

Y me dejas ser testigo

del regalo de tu gracia,

que se aposenta en mi ser

y me inspira confianza.

Si escuchaste al romano

y a la mujer cananea,

acoge ahora mi súplica

y cura mi mente ciega.

Acoge lo que hay en mí,

aunque aún sea pagano,

y realiza tu obra,

aquella que has comenzado.

        17 de septiembre de 2019