MEDITACIÓN

jue

09

may

2019

Acción de gracias

El día 6 de mayo de 1957 entraba en el seminario, para hacer el cursillo de discernimiento, junto a 106 compañeros. Y hoy, 9 de mayo de 2019, fiesta de san Juan de Ávila, la diócesis reconoce de manera especial el ministerio de los sacerdotes que cumplen 50 y 25 años de servicio a la Iglesia, entre los que me encuentro, por haber sido ordenado el 14 de septiembre de 1969, y celebrar por ello mis bodas de oro, sacerdotales, y también de capellán de Buenafuente. 

Los primeros años de mi estancia en el Sistal, cuando éramos testigos de la evolución favorable del Monasterio, habiendo estado a punto de cerrarse, entonábamos el salmo 125, porque nos parecía soñar, y las lágrimas se volvían cantares, y la sementera, cosecha. Hoy, soy yo quien me parece soñar, cuando tengo que hacerme consciente de cumplir 50 años de sacerdote, y todos ellos en Buenafuente. Reconozco que naturalmente no se explica, ni el cambio del Monasterio de Buenafuente, ni mi permanencia en el mismo y concreto lugar, durante tanto tiempo. Esta historia solo se explica por la misericordia de Dios. Y reconozco también que no ha sido menor la mediación entrañable de la Virgen María, sobre todo en momentos recios.

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jue

14

feb

2019

Regalo jubilar

Por motivo de dirigir una jornada de retiro espiritual a las RR. del Amor de Dios, que permanecen en Alemania, ellas me han obsequiado, invitándome a visitar uno de los lugares que han marcado mi historia personal, y también la historia de Buenafuente.

En 1982, dirigí los Ejercicios Espirituales a las Hnas. del Amor de Dios en la ciudad de Olpe Biguese, en la Mutterhaus de las Franziskanerinnen von der Ewigen Anbetung. En aquella ocasión, uno de los días de intensa nevada, me introduje en el bosque. Mi sorpresa aconteció cuando descubrí una pequeña capilla en honor de la Virgen, que, a pesar de ser un día tan frío, sin embargo, alguien había visitado el lugar y llevado hasta allí flores frescas y había encendido lamparillas. Esta experiencia me movió, al volver a Buenafuente, a limpiar junto con otros voluntarios, las ruinas de la ermita dedicada a Nuestra Señora de los Santos, dejando colocado un icono de la Virgen de Taizé. 

En 1987, volví a Olpe, con la misma misión. Recordaba muy vivamente el impacto recibido en 1982, y me prometí no volver a España, sin visitar la capilla. La Providencia quiso que fuera el 25 de marzo el día de mi retorno, para venerar a Nuestra Señora. Nada más llegar a contemplar el mosaico, que representa la advocación de la Virgen del Perpetuo Socorro, sentí de manera imperativa un deseo de Ella, que me decía: “Restaura mi ermita”. Yo le respondía con excusas, por las dificultades y problemas, que me supondrían ese deseo. Pero, al final, ante la fuerte insistencia, le prometí llevar a cabo la restauración de la ermita. Obra que se realizó en el verano de 1987 con la ayuda de muchos amigos.

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jue

31

ene

2019

Oración sacerdotal

           SÚPLICA

No me dejas, Señor, bajar la guardia,

De levantar los brazos solidarios,

Oración por muchos y por todos,

Súplica intercesora permanente.

 

Se me acumulan intenciones angustiadas,

Por el dolor de enfermedades repentinas.

Vine a mi memoria la mirada

De quienes confían en tu misericordia.

 

Es privilegio saberse colocado

entre Ti y el pueblo que camina

menesteroso de palabra amable,

de horizonte confiado y de esperanza.

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jue

24

ene

2019

No hay peregrinación igual

Una peregrina, amiga de Buenafuente, que lleva hechas más de 25 peregrinaciones, suele afirmar que no hay peregrinación igual. Siempre sucede algo nuevo, se celebra en lugar diferente, se visita un último hallazgo arqueológico, acontecen circunstancias personales diversas…

Doy fe de que la afirmación de la veterana peregrina es verdad. En mis cincuentas veces que he visitado los lugares santos, no había tenido la experiencia de permanecer, a primera hora del día, en el jardín de Getsemaní, para orar sin tiempo. ¡Cómo resonaba entre los olivos la recitación del salmo!: “Alzo mi voz gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga. ¿Es que el Señor me rechaza para siempre?”

Y me venían a la memoria las intenciones acumuladas de tantos de vosotros que seguís confiando en la oración intercesora. Precisamente en el Huerto de los Olivos hemos escuchado la recomendación del Maestro de orar, para no caer en la tentación. 

La escena evangélica de los discípulos dormidos, inconscientes del drama de Jesús, nos dejaba un sabor agridulce. Un sacerdote me comentaba, siempre que rezo el pasaje de la traición y prendimiento de Jesús rezo un tanto avergonzado.

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