mar

05

jun

2018

El Misterio del Amor de Dios

Muy queridos en Cristo Resucitado, Sacramento de Amor para nosotros y para el Mundo entero: “Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en ti” (Is 64, 3). Y en una de sus cartas, san Pablo añadió: “ni mente humana concibió, lo que Dios preparó para quienes le aman” (1Co 2, 9). Este texto, que se proclamó en el Oficio de Lectura de La Santísima Trinidad, nos ayuda muchísimo a nosotros, cristianos del s. XXI, demasiado habituados a validarlo todo con el método científico y descartar aquello que no lo supere. Sin embargo, Dios existe, todos nosotros somos sus testigos. Cada día en nuestro encuentro personal con Jesús en la oración, nosotras libramos un combate para salir de nosotras mismas y abrirnos a Su voluntad:

       - Para escapar a la tiranía social de la autosuficiencia.

- Para que la escucha de su Palabra sea el faro que ilumine nuestros pasos.

Leer más

mar

08

may

2018

Permaneced en mi amor

Muy queridos en el Señor: ¡Cristo ha Resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! ¡Verdaderamente ha Resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! Aunque ya estamos próximos a la fiesta de la Ascensión del Señor, este saludo pascual de la octava de Pascua, para nosotras está lleno de sentido y actualidad. Transcurridas algo más de cinco semanas de la cincuentena pascual, esperamos al Espíritu Santo con la garantía, en nuestra vida, de que la muerte está vencida. Y cada vez deseamos con más entusiasmo compartir este Tesoro con toda la humanidad. 

No pensamos abandonar el Monasterio, ¡no! Al contrario, si cabe, porque “El amor de Cristo nos apremia” (2Co 5, 14) a vivir nuestra entrega con mayor radicalidad, es decir, ir a la raíz de nuestra vocación. Esta es, nuestra mejor forma de evangelizar; y también la de todo cristiano: una madre sirviendo a su familia, un hijo perdiendo la vida cuidando a sus padres… En esencia, es la misma llamada que nos hace, a todos, el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica “Alegraos y regocijaos”, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. A todos nos ayuda este mensaje, que nos conviene leer y releer, hasta integrarlo en nuestra vida diaria (si alguien no tiene este documento en su móvil, que nos lo pida).

Leer más

mar

10

abr

2018

El paso de la muerte a la Vida

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! ¡Qué bendición este encuentro en la octava de Pascua! Sí, muy queridos hermanos: ¡Cómo nos cuida nuestra Madre, la Iglesia! Ocho días completos celebrando todos los días, el mismo día, el único día, la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Porque como dice san Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1ª Co 15,14).

Como ya es tradicional, a nosotras y a todos los que celebramos el triduo pascual en Buenafuente del Sistal, los niños, adolescentes y jóvenes nos felicitaron la Pascua. En esta ocasión con “Hallelujah, Amen” de Handel. Tras la comunión, de la eucaristía del Domingo de Resurrección, fue la gran acción de gracias del coro y de los que les ayudaron. A la cual nos unimos todos los asistentes, en comunión con toda la Iglesia. 

Además del tiempo dedicado al ensayo musical, también reflexionaron acerca del significado del texto, y la trascendencia de este en sus vidas. Al finalizar la actuación del coro, los más pequeños, le ofrecieron a la Madre Abadesa cartulinas con el texto y estas consignas pascuales: “déjate guiar, Jesús, aleluya, paz, déjate llevar, Amor, luz, felicidad, amistad, familia, ponte en juego……”.

Leer más

mar

06

mar

2018

El amor no busca su interés

Muy queridos hermanos, ¡ya estamos en la tercera semana de Cuaresma!  Siempre la Palabra de Dios es guía, bordón en el camino. En nuestro “maratón cuaresmal” los evangelios dominicales son “como un sello en el corazón, como tatuaje en el brazo” (Ct 8,6). El domingo pasado la Iglesia nos propuso la perícopa de los vendedores del Templo, del evangelista san Juan. Como tanto nos dice nuestro profesor de Sagrada Escritura, D. Rafael Pascual, no podemos leerla en sentido literal, porque entonces sería una sencilla anécdota de la vida de Jesús. En este párrafo el propio evangelista nos da una pista importante: “Pero Él hablaba del templo de su cuerpo” (Jn 22,21). Por tanto, será acertado pensar que también habla de nuestro cuerpo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? (1ª Co 6,19), dice san Pablo. Entonces, a lo mejor en nuestro corazón, templo del Espíritu Santo, hacemos negocios o, al menos lo intentamos, que no están en sintonía con la vida de Jesús. San Agustín lo explica muy bien: “Seremos en aquel templo como los compradores y vendedores, es decir, como los que buscan sus propios intereses”. Y “El amor no busca su interés” (1ª Co 13, 5). Frente a nuestra pobreza y miseria, está la misericordia de Dios: “Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, que sois vosotros, es sagrado” (1ª Co 3, 17).

Leer más

mar

06

feb

2018

Siempre estoy contigo

Queridos, hermanos todos en el Señor:

 ¡Qué gozo la nieve caída los días pasados! Hasta ahora, a pesar de las grandes nevadas en muchos lugares de España, aquí sólo caía una finísima capa de nieve. Ante la penuria de agua, sólo pedíamos con el salmista: Lávame: quedaré más blanco que la nieve” (Sal 50, 9b). Ahora la espesa capa de nieve, el paisaje oculto por el manto blanco, es como si el Señor nos respondiese: “Voy a crear en tí un corazón puro, te voy a renovar por dentro con espíritu firme” (Cf. Sal 50, 12). Ya no va a ser un lavado superficial. Si Le dejamos, nos va a transformar desde dentro, como solo Él, nuestro Padre y Creador, puede hacer. Como telón de fondo de este temporal, tenemos la reciente solemnidad de la Presentación de Jesús en el Templo, celebración de la Vida Consagrada, un momento privilegiado para renovar nuestra entrega al Señor. Y acción de gracias por el gran don que es vivir sólo para Él. También, esta tarde es una oportunidad para agradecer todos juntos la llamada que hemos recibido en el Bautismo a participar de la vida divina: “Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo” (Lv 19, 1).

Leer más

mar

09

ene

2018

Nada es definitivo, solo Dios

Queridos hermanos:

Se ha terminado la Navidad y ya disfrutamos del Tiempo Ordinario. Han sido días muy intensos, en los que en las celebraciones litúrgicas se derramó la gracia del Misterio que celebramos. Damos gracias por las bendiciones que nos concede el Señor, a nosotras y a toda la humanidad.

Así es también la vida, después del día viene la noche, tras las fiestas ha llegado el tiempo habitual de trabajo, estudio …etc.  Esta alternancia nos ayuda y nos sitúa en la verdad: nada es definitivo, solo Dios. Igual se expresa el refranero popular: “No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista”. 

A veces, vivimos tan centrados en nosotros mismos, que todo lo engrandecemos con el pensamiento. En esos momentos en que pensamos que el sufrimiento durará siempre, escuchemos al profeta Isaías: “Mirad a mi siervo” (Is 42, 1), en la primera lectura del Domingo del Bautismo del Señor. La imagen del Siervo de Yahvé nos enseña el amor de Dios a cada uno de nosotros.  Abrirnos a esta experiencia de sabernos amados de Dios: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto” (Mc 1, 11) da sentido a nuestra vida. El Bautismo que recibimos siendo niños, ha ido realizándose a lo largo de la vida. En el himno de esta fiesta, cantamos el domingo: “Es Jesús, el ungido del Padre, el que viene del cielo, trayendo un bautismo en Espíritu y fuego para darnos su gloria de Hijo”. Este es el camino que hemos iniciado con el Tiempo Ordinario, y el de toda nuestra vida, ir creciendo en confianza en Dios Padre, ya que somos sus hijos. Y esto no quiere decir que todo nos tiene que ir bien; las circunstancias de la vida son diversas, unas veces más favorables, otras más adversas, pero todas ellas las mejores para revivir la gloria de hijo recibida en el Bautismo.

Leer más