mar

11

abr

2017

Aprender a amar

Queridos hermanos: Esta semana, cumbre del año litúrgico, nos conviene recordar a s. Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (I Co 5,14). Estamos seguras, todos lo hemos vivido en algún momento, ¡Cristo ha RESUCITADO, verdaderamente ha Resucitado! Ojalá esta experiencia contagie toda nuestra existencia y se manifieste así  nuestra unión y comunión, destronando nuestras visiones particulares, nuestros pensamientos y sentimientos, y dejándonos guiar por el Espíritu Santo. 

El Papa Francisco, nos exhortaba al inicio de la Cuaresma con estas palabras: “Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor” (Mensaje Cuaresma 2017).  Ser discípulo de Cristo, es sencillo, no hemos de inventar nada, sólo hemos de seguir los pasos del Maestro y escucharle. En el siguiente texto de la Evangelii Gaudium, el Papa lo explica muy bien: “El Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para buscar el bien de todos” (39).   Esta es nuestra esencia, el testamento que Jesús nos ha dejado:” Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13, 34-35).

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mar

07

mar

2017

María, icono de la alegría

Queridos amigos en Jesucristo: Estábamos pensando que desde el último encuentro no habían ocurrido acontecimientos importantes, y claro que los hay. Todo suceso que implica a una persona y en consecuencia a las de su entorno, siempre es significativo para ellas. Decía san Josemaría Escrivá: “Cada alma vale toda la Sangre de Cristo”, como no atender y respetar a cada una de las personas con las que nos relacionamos cada día. En este sentido, el hecho particular más trascendente ha sido el fallecimiento de María Rosa, la madre de Vicente, motivo por el que muchos de vosotros habéis acudido esta tarde, para acompañarle en su despedida. También nosotras nos unimos al cariño y oración de todos por Vicente, por su familia y por el eterno descanso de su madre. 

En segundo lugar, el evento más relevante ha sido el comienzo de la Cuaresma. La Comunidad nos preparamos con el retiro del día 28 de febrero, acompañadas por un sacerdote diocesano de Madrid. Fundamentalmente dedicamos el día a rezar con el Magnificat, la alabanza de María en el encuentro con su prima Isabel. Nos presentó a María como icono de la Alegría, alegría para la que todos hemos sido creados. Y nos invitó a aprovechar este tiempo cuaresmal, para volver a nuestro ser original, a vivir en la Alegría que brota de un corazón enamorado, anclado en Jesucristo. A la conversión que siempre nos ha predicado la Iglesia: “Polvo eres y en polvo te has de convertir”, a descubrirnos profundamente “NADA” y a vivir en la bendición y la alegría porque Dios es Todo.

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mar

14

feb

2017

Testigos de la esperanza y la alegría

Queridos amigos: Nos alegra compartir la oración hoy, en la fiesta de los santos Cirilo y Metodio, co-patronos de Europa. En este tiempo en que el continente está perdiendo sus raíces cristianas, estos hermanos entregaron su vida al Señor para que también en los pueblos eslavos se alabe a Dios. Ellos habían escuchado en el corazón: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes” (Mt 28,19). En el siglo primero, en el noveno y hoy, la misión sigue siendo la misma. En cada momento histórico, con los medios que tenemos a nuestro alcance y con la misma debilidad humana “porque llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se manifieste en nuestro cuerpo que Él está RESUCITADO” (cf.  2ª Co 4, 7-10). 

Para nosotras, el tiempo transcurrido desde el último encuentro ha sido importante. En primer lugar, el 26 de enero celebrábamos a Nuestros Padres Fundadores, los santos Roberto, Alberico y Esteban. A ellos estamos agradecidas, porque se dejaron seducir por Jesucristo. No se conformaron con la vida que llevaban los monjes de su época, quisieron vivir en plenitud el Evangelio, la Regla de san Benito que habían profesado. Por eso cantamos en la antífona del cántico evangélico de las II Vísperas: “Por vosotros volvió a florecer la viña del Señor”. Su ejemplo nos ayuda a todos a no contentarnos con una vida mediocre, “a ir pasando”, sino a revivir en nosotros el momento de nuestro “” al Señor; ya sea en el matrimonio, la consagración, la vida seglar…  En definitiva, a vivir nuestro Bautismo. En palabras del Papa Francisco en la Vigésima Jornada de la Vida Consagrada, el pasado 2 de febrero, a ser “Testigos de la Esperanza y la Alegría”. Esperanza que no defrauda, porque está basada en Aquel en quien hemos puesto nuestra confianza (cf 2ª Tim 1, 12). Que nos amó y se entregó a Si mismo por nosotros (cf Ga 2, 20). Por eso, santa Escolástica, hermana de san Benito, que festejábamos el pasado 10 de febrero, “Obtuvo más de su Amado Señor porque amó más” (Diálogos de s. Gregorio Magno).

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mar

17

ene

2017

Paz con uno mismo

Queridísimos amigos y hermanos en Cristo: Han concluido las fiestas por el nacimiento del Hijo de Dios,  a pesar de que en nuestra casa perduren algunos de los adornos navideños; en otros queda la nostalgia de esos días y algunos piensan “¡por fin se han acabado!” 

Para nosotras, que vivimos a ritmo litúrgico, desde el pasado lunes 9 ha comenzado el Tiempo Ordinario. La rutina, el día a día… En apariencia lo que más disgusta o de lo que se intenta huir. Por este tópico, en el locutorio, nos interpelan a menudo: “¿No se aburren haciendo siempre lo mismo?” Nuestra respuesta es clara: “¡¡NO!!” La verdad es que gozamos haciendo siempre lo mismo, el Amor siempre es nuevo y todo lo hace nuevo. Esta respuesta, pueden pensar que es estereotipada y sin embargo, es real; ahora bien: igual que no nos sirve la fe de otro, tampoco nos sirve la relación enamorada de otro, es personal e intransferible.  Lo que nosotras queremos resaltar con esta reflexión, es que en apariencia se rechaza lo rutinario, y no obstante, durante las fiestas navideñas, algunas personas deseaban que se terminasen. ¿Por qué? Para retomar el día a día. Vivimos en esta contradicción social, posiblemente consumista, cuando nuestra biología es totalmente rítmica, nuestras células hacen siempre lo mismo. Tal vez, este sea el motivo por el que la rutina nos serena, y nos da la oportunidad de entusiasmarnos en la voluntad del Señor, que siempre es fuente de Paz y Alegría.

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mar

20

dic

2016

Carta Navidad 2016

Queridísimos amigos: En esta tarde de final de Adviento, queremos acercarnos a María, Madre de la Esperanza, la que ha escuchado la Palabra de Dios y le ha dado crédito: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Acojamos a María, Nuestra Madre, en nuestra casa, en nuestro corazón. Ella es la mujer del Adviento, ha vivido “a la espera”. Escuchemos con ella, esta tarde, a Jesus en la cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” (Jn 19, 26b-27). Aprendamos con ella a recibir a su Hijo. María escucha el anuncio del arcángel Gabriel con sencillez, no se da importancia a sí misma; lo primero que hace es pensar en su prima Isabel, y recorre un largo camino, sola, para ayudarla. Con José no busca explicaciones ni se justifica, espera, y el Señor habla en sueños a José. Cuando se acerca el momento del parto, sigue con su vida ordinaria y viaja hasta Belén. El final de la historia lo conocemos. María es la humilde de Nazaret. Acojamos esta tarde a María en nuestro corazón, o como decía Madre Teresita: “Yo vivo en el corazón de la Virgen”. Necesitamos a María, nuestra Madre, para dejarnos hacer pequeños, humildes y sencillos. Para esperar y recibir a nuestro Redentor, al Rey de Reyes, que nacerá en las afueras de un pueblo, lo recostarán en un pesebre y lo calentarán un buey y una mula.

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mar

08

nov

2016

Al Señor nadie le gana en generosidad

l

Monasterio Cisterciense Madre de Dios

Buenafuente del Sistal

Queridos hermanos y amigos en el Señor de toda la Humanidad: Después de nuestro último encuentro, del 9 al 17 de octubre hicimos nuestros Ejercicios Espirituales, dirigidos por D. Manuel Hinojosa, sacerdote diocesano de Córdoba. El Señor nos concedió un tiempo solo para Él, para revitalizar y actualizar nuestra consagración; que no tenga que decirnos: “Tengo en contra tuya que has abandonado el amor primero” (Ap 2, 4). A través de la lectio divina y de la oración personal, el Señor nos ha invitado de nuevo a seguirle en las circunstancias concretas de cada una de nosotras hoy. En intimidad con Él, disfrutamos de  nuestro precioso paraje otoñal y de un clima muy caluroso para las fechas, que nos permitió recrearnos en la naturaleza.

El último día, toda la comunidad ganamos el Jubileo del Año de la Misericordia, guiadas por el padre Juan Pedro, como lo han hecho tantísimas personas, durante este año jubilar, que finaliza  el domingo. Ciertamente al Señor nadie le gana en generosidad, ni nuestro corazón descansa hasta sentirse abrazado por la misericordia de divina, que nunca nos pone condiciones.

Tras los EE, han operado a nuestra hermana pequeña, sor Isabel, y gracias a Dios se está recuperando bien. Muchas gracias por vuestra oración y comunión orante.

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