mar

06

nov

2018

Abrir nuestro corazón al amor de Dios

Queridísimos hermanos: Muchísimas gracias por vuestras oraciones, siempre, y en particular durante los días de nuestros ejercicios espirituales. Es una bendición marchar por la vida acompañados y habitados por la Santísima Trinidad y peregrinando con toda la Iglesia hacia la Casa del Padre, nuestra morada definitiva.

Vivir en “Acción de Gracias”, en alabanza, es una de las cosas en que más nos ha insistido el padre jesuita que nos ha predicado los ejercicios. “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1ª Co 15, 10), dice san Pablo. Nuestra vida es un regalo, disfrutamos del don de la fe. Hoy mismo, desde que nos hemos levantado, el Señor ha tenido con nosotros muchos detalles que nos parecen normales. Sin embargo, no es así, ya que la mayor parte de la humanidad no los han disfrutado: una cama acogedora, agua caliente, un buen desayuno, ropa… Cuando entramos en la dinámica del mundo, en la que es muy sencillo participar, incluso para nosotras, nos apropiamos de los dones que nos da el Señor, y nuestra vida se desquicia. Cuando todo lo que es don y gracia lo desvinculamos de Dios, que es el Sumo Bien, perdemos la referencia de nuestra realidad, de la verdad de nuestra vida: somos criaturas de Dios. Nos ocurre lo mismo que al fariseo de la parábola del Publicano y el Fariseo (Lc 18, 9-14): no vive su comportamiento moral como don y su corazón se llena de orgullo, juicios y desprecio. 

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mar

09

oct

2018

Sed todos hemanos

Queridísimos hermanos en Cristo:

Sí, ¡ciertamente hermanos! Como bautizados, somos familia, aunque algunas veces lo disimulamos un poco. En relación a la fraternidad, recordamos una anécdota muy reveladora: recién convertido Charles de Foucauld, salía un día de la Eucaristía y se abrazó a una señora que salía a la vez, la cual muy indignada le dijo: ¿Y usted de qué me conoce? Él se quedó perplejo, ya que ambos acababan de compartir el Cuerpo y la Sangre del Señor. A pesar de la distancia en el tiempo, seguimos necesitados de ahondar en la hermandad. Al respecto, el Papa Francisco, en el mensaje de apertura de la Campaña de Fraternidad en Brasil 2018, escogió este sencillo lema, que podemos hacer extensivo a toda la Iglesia y a todos nosotros: “Sed todos hermanos” (Mt 23, 8). Y lo explica así: “Son pequeños gestos de respeto, de escucha, de diálogo, de silencio, de afecto, de acogida, de integración, que crean espacios donde se respira fraternidad”.

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mar

05

jun

2018

El Misterio del Amor de Dios

Muy queridos en Cristo Resucitado, Sacramento de Amor para nosotros y para el Mundo entero: “Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en ti” (Is 64, 3). Y en una de sus cartas, san Pablo añadió: “ni mente humana concibió, lo que Dios preparó para quienes le aman” (1Co 2, 9). Este texto, que se proclamó en el Oficio de Lectura de La Santísima Trinidad, nos ayuda muchísimo a nosotros, cristianos del s. XXI, demasiado habituados a validarlo todo con el método científico y descartar aquello que no lo supere. Sin embargo, Dios existe, todos nosotros somos sus testigos. Cada día en nuestro encuentro personal con Jesús en la oración, nosotras libramos un combate para salir de nosotras mismas y abrirnos a Su voluntad:

       - Para escapar a la tiranía social de la autosuficiencia.

- Para que la escucha de su Palabra sea el faro que ilumine nuestros pasos.

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mar

08

may

2018

Permaneced en mi amor

Muy queridos en el Señor: ¡Cristo ha Resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! ¡Verdaderamente ha Resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! Aunque ya estamos próximos a la fiesta de la Ascensión del Señor, este saludo pascual de la octava de Pascua, para nosotras está lleno de sentido y actualidad. Transcurridas algo más de cinco semanas de la cincuentena pascual, esperamos al Espíritu Santo con la garantía, en nuestra vida, de que la muerte está vencida. Y cada vez deseamos con más entusiasmo compartir este Tesoro con toda la humanidad. 

No pensamos abandonar el Monasterio, ¡no! Al contrario, si cabe, porque “El amor de Cristo nos apremia” (2Co 5, 14) a vivir nuestra entrega con mayor radicalidad, es decir, ir a la raíz de nuestra vocación. Esta es, nuestra mejor forma de evangelizar; y también la de todo cristiano: una madre sirviendo a su familia, un hijo perdiendo la vida cuidando a sus padres… En esencia, es la misma llamada que nos hace, a todos, el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica “Alegraos y regocijaos”, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. A todos nos ayuda este mensaje, que nos conviene leer y releer, hasta integrarlo en nuestra vida diaria (si alguien no tiene este documento en su móvil, que nos lo pida).

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mar

10

abr

2018

El paso de la muerte a la Vida

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! ¡Qué bendición este encuentro en la octava de Pascua! Sí, muy queridos hermanos: ¡Cómo nos cuida nuestra Madre, la Iglesia! Ocho días completos celebrando todos los días, el mismo día, el único día, la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Porque como dice san Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1ª Co 15,14).

Como ya es tradicional, a nosotras y a todos los que celebramos el triduo pascual en Buenafuente del Sistal, los niños, adolescentes y jóvenes nos felicitaron la Pascua. En esta ocasión con “Hallelujah, Amen” de Handel. Tras la comunión, de la eucaristía del Domingo de Resurrección, fue la gran acción de gracias del coro y de los que les ayudaron. A la cual nos unimos todos los asistentes, en comunión con toda la Iglesia. 

Además del tiempo dedicado al ensayo musical, también reflexionaron acerca del significado del texto, y la trascendencia de este en sus vidas. Al finalizar la actuación del coro, los más pequeños, le ofrecieron a la Madre Abadesa cartulinas con el texto y estas consignas pascuales: “déjate guiar, Jesús, aleluya, paz, déjate llevar, Amor, luz, felicidad, amistad, familia, ponte en juego……”.

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mar

06

mar

2018

El amor no busca su interés

Muy queridos hermanos, ¡ya estamos en la tercera semana de Cuaresma!  Siempre la Palabra de Dios es guía, bordón en el camino. En nuestro “maratón cuaresmal” los evangelios dominicales son “como un sello en el corazón, como tatuaje en el brazo” (Ct 8,6). El domingo pasado la Iglesia nos propuso la perícopa de los vendedores del Templo, del evangelista san Juan. Como tanto nos dice nuestro profesor de Sagrada Escritura, D. Rafael Pascual, no podemos leerla en sentido literal, porque entonces sería una sencilla anécdota de la vida de Jesús. En este párrafo el propio evangelista nos da una pista importante: “Pero Él hablaba del templo de su cuerpo” (Jn 22,21). Por tanto, será acertado pensar que también habla de nuestro cuerpo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? (1ª Co 6,19), dice san Pablo. Entonces, a lo mejor en nuestro corazón, templo del Espíritu Santo, hacemos negocios o, al menos lo intentamos, que no están en sintonía con la vida de Jesús. San Agustín lo explica muy bien: “Seremos en aquel templo como los compradores y vendedores, es decir, como los que buscan sus propios intereses”. Y “El amor no busca su interés” (1ª Co 13, 5). Frente a nuestra pobreza y miseria, está la misericordia de Dios: “Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, que sois vosotros, es sagrado” (1ª Co 3, 17).

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