mar

11

dic

2018

II Martes de Adviento

TEXTO BÍBLICO

«Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados» (Is 40, 1-2).

TEXTO PATRÍSTICO

“Precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios. Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le estimulas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti” (San Agustín).

TEXTO PONTIFICIO

 “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre (Francisco, Misericordiae Vultus 12).

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dom

09

dic

2018

II Domingo de Adviento

TEXTO BÍBLICO

“Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”.

TEXTO PATRÍSTICO

“El profeta declara abiertamente que su vaticinio no ha de realizarse en Jerusalén, sino en el desierto; a saber, que se manifestará la gloria del Señor, y la salvación de Dios llegará a conocimiento de todos los hombres. Y todo esto, de acuerdo con la historia y a la letra, se cumplió precisamente cuando Juan Bautista predicó el advenimiento salvador de Dios en el desierto del Jordán, donde la salvación de Dios se dejó ver” (Eusebio de Cesarea).

TEXTO PONTIFICIO

El cuarto Evangelio nos dice que el Bautista «no conocía» a ese más Grande a quien quería preparar el camino (cf. Jn 1, 30-33). Pero sabe que ha sido enviado para preparar el camino a ese misterioso Otro, sabe que toda su misión está orientada a Él. En los cuatro Evangelios se describe esa misión con un pasaje de Isaías: «Una voz clama en el desierto: "¡Preparad el camino al Señor! ¡Allanadle los caminos!"» A Él hay que abrirle la puerta, prepararle el camino. Con la predicación del Bautista se hicieron realidad todas estas antiguas palabras de esperanza: se anunciaba algo realmente grande (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 14).

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sáb

08

dic

2018

Inmaculada Concepción de la Virgen María

TEXTO BÍBLICO

El Señor Dios dijo a la serpiente: “Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón” (Gn 3, 14-15).

TEXTO PATRÍSTICO

Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y María es la madre de las cosas recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María es la madre a quien se debe su restauración. Pues Dios engendró a aquel por quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el cual nada subsiste (San Anselmo).

TEXTO PONTIFICIO 

“Con un himno del siglo VIII/IX, por tanto, de hace más de mil años, la Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como estrella del mar: Ave maris stella. La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza.  Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella, que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?” (Benedicto XVI, Spe Salvi 49)

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sáb

08

dic

2018

I Sábado de Adviento

TEXTO BÍBLICO

Aunque el Señor te dé el pan medido y el agua tasada, ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro. Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a la espalda: "Éste es el camino, camina por él" (Is 30, 20-21).

TEXTO PATRÍSTICO

Es saludable aviso del Señor, nuestro maestro, que el que persevere hasta el final se salvará. Y también este otro: Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (San Cipriano).

TEXTO PONTIFICIO

Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida. Si nos dejamos guiar por el Espíritu más que por nuestros razonamientos, podemos y debemos buscar al Señor en toda vida humana. Esto es parte del misterio que las mentalidades gnósticas terminan rechazando, porque no lo pueden controlar (Francisco, Gaudete et Exsultate 42).

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vie

07

dic

2018

I Viernes de Adviento

TEXTO BÍBLICO

“Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque” (Is 29, 17).

TEXTO PATRÍSTICO

Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto a Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mía, di a Dios: “Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro” (San Anselmo).

TEXTO PONTIFICIO 

“Para nosotros, que contemplamos estas figuras, su vida y su comportamiento son de hecho una prueba de que las realidades futuras, la promesa de Cristo, no es solamente una realidad esperada sino una verdadera presencia: Él es realmente el filósofo y el pastor que nos indica qué es y dónde está la vida” (Benedicto XVI, Spe Savi 8).

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jue

06

dic

2018

I Jueves de Adviento

TEXTO BÍBLICO

“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca” (Mt 7, 24).

TEXTO PATRÍSTICO 

“Por eso ha hablado nuestro Señor de la vigilancia del alma y del cuerpo, para que el cuerpo no caiga en un pesado sopor ni el alma en el entorpecimiento y el temor, como dice la. Escritura: Sacudíos la modorra, como es razón; y también: Me he levantado y estoy contigo; y todavía: No os acobardéis. Por todo ello, nosotros, encargados de este ministerio, no nos acobardamos” (San Efrén).

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mié

05

dic

2018

I Miércoles de Adviento

TEXTO BÍBLICO

“Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos” (Is 25, 6-7).

TEXTO PATRÍSTICO

 “Así es como has de cumplir la palabra de Dios, porque son dichosos los que la cumplen. Es como si la palabra de Dios tuviera que pasar a las entrañas de tu alma, a tus afectos y a tu -conducta. Haz del bien tu comida, y tu alma disfrutará con este alimento sustancioso. Y no te olvides de comer tu pan, no sea que tu corazón se vuelva árido: por el contrario, que tu alma rebose completamente satisfecha” (San Bernardo).

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mar

04

dic

2018

I Martes de Adviento

TEXTO BÍBLICO

-“¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Lc 10, 24).

TEXTO PATRÍSTICO 

“El Hijo de Dios en persona, aquel que existe desde toda la eternidad, aquel que es invisible, incomprensible, incorpóreo, principio de principio, luz de luz, fuente de vida e inmortalidad, expresión del supremo arquetipo, sello inmutable, imagen fidelísima, palabra y pensamiento del Padre, él mismo viene en ayuda de la criatura, que es su imagen: por amor del hombre se hace hombre, por amor a mi alma se une a un alma intelectual, para purificar a aquellos a quienes se ha hecho semejante, asumiendo todo lo humano, excepto el pecado” (San Gregorio Nacianceno).

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lun

03

dic

2018

I Lunes de Adviento

TEXTO BÍBLICO

“Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mt 8, 11).

TEXTO PATRÍSTICO

 “La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez, nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos” (San Carlos Borromeo).

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dom

02

dic

2018

I Domingo de Adviento

Texto bíblico

Verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad” (Lc 21, 27).

Texto patrístico

“Casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro. En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles. No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura” (San Cirilo de Jerusalén).

Texto pontificio 

La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva” (Benedicto XVI, Spe Salvi 43).

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dom

25

nov

2018

Cristo Rey

(Daniel 7, 13-14; Sal 92; Ap 1, 54-8; Juan 18, 33b-37)

Ciertas expresiones sociales y familiares se comprenden según la cultura de cada tiempo. En una hora en la que se diluye la figura del padre, e incluso desaparece el padre reconocido, hay quien siente dificultad en comprender a Dios como Padre si la referencia biológica y familiar está tan afectada por la ausencia paternal.

Si invocar la paternidad de Dios puede resultar contracultural, ¡qué no diremos de las expresiones acerca de Jesucristo, que nos ofrecen las lecturas de hoy, cuando se nos presenta con poder, dominio, señorío, en majestad, como príncipe y como rey!

Podría parecer que el lenguaje bíblico es en verdad contracultural y que choca con la sensibilidad social de este momento. Y, sin embargo, no cabe subterfugio. Jesús invoca a Dios como Padre, y nos enseña a orar como hijos de Dios. Pilato pregunta directamente a Jesús sobre su identidad real, y Jesús le contesta: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». 

Contemplando atentamente las lecturas, no solo se nos revela la identidad real de Jesucristo, sino también la nuestra: “Aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre.” Somos de estirpe real, y se nos ha convertido en hijos de Dios.

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dom

18

nov

2018

XXXIII Domingo del TiempoOrdinario

Dn 12, 1-3; Sal 15; Hbr 10, 11-14.18; Mc 13, 24-32

Para comprender la selección de los textos que nos propone hoy la Iglesia, debemos situarnos en el calendario litúrgico. Los matices apocalípticos que se perciben en las diferentes lecturas se deben a que se está culminando el Año Litúrgico, y al ser final de ciclo, se alude también al final de los tiempos.

Nos ha podido extrañar la llamada del papa Francisco a invocar la protección del arcángel san Miguel como defensor de la Iglesia. Las Escrituras nos revelan la fuerza del ser celeste en la lucha que se entabla contra los poderes del mal: “Por aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo”.

No se nos oculta el momento que vivimos, tiempo que puede presentirse difícil. Sin embargo, nunca la Iglesia tiene miedo de perecer; sabe que el Señor es su valedor y sus ángeles, sus defensores. Francisco cree en la fuerza de la oración y en la mediación favorable de los ángeles, de los santos, y sobre todo de la Virgen María.

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dom

11

nov

2018

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

1Re 17, 10-16; Sal 145; Hbr 9, 24-28; Mc 12, 38-44

Debo reconocer que el texto del profeta Isaías que se nos ofrece hoy en la liturgia de la Palabra ha sido uno de los que más han afectado mi historia personal e incluso mi acompañamiento a la comunidad de monjas de Buenafuente en los primeros años de mi ministerio como capellán, en el que he cumplido ya 49 años.

Cuando muchos veían que la única salida del Monasterio de Buenafuente y de sus monjas era cerrar la comunidad, el pasaje bíblico de la viuda de Sarepta se convirtió en luz y en esperanza. Hace medio siglo al Sistal no le quedaba más que elegir entre cerrar sus puertas o fiarse de Dios, como lo hizo a viuda con el profeta, y arriesgarse, a través de la hospitalidad, a emprender una opción de acogida para quienes deseaban fortalecer su fe; serenar su espíritu, alimentar su esperanza, gustar el desierto, adentrarse en la contemplación… Y esto supuso a las monjas dejar hasta sus colchones para que descansaran los huéspedes, mientras ellas dormían sobre jergones rellenos de hierba seca. 

Este ejemplo sigue siendo referencia personal; lo tengo como llamada permanente en las distintas encrucijadas y dificultades. La fe da motivos de esperanza. El que cree no se arriesga de manera pretenciosa, fiado en sus fuerzas, sino que se abandona en las manos de Dios, de quien sabe que es providente, aunque en el presente sienta el despojo, como condición y prueba que acrisola y consolida la fe.

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dom

04

nov

2018

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

Dt 6, 2-6; Sal 17; Hbr7, 23-28; Mc 12, 28b-34

Al escuchar el texto del Deuteronomio que se proclama en la liturgia de este domingo, es posible que lo interpretemos en clave moralista, al tratarse del precepto principal, que nos exige la respuesta ética de cumplir la ley. Ante esta interpretación puede surgirnos cierta resistencia, como cuando se nos obliga a algo, sobre todo si percibimos exigencia.

Si observamos la selección de los textos que escoge la Iglesia para este domingo, podemos constatar que hay un verbo que se repite en la primera lectura, en el salmo, en la antífona del Aleluya y en el Evangelio, y es el verbo amar. 

En griego hay tres verbos diferentes para expresar la relación afectiva, que normalmente en castellano traducimos de la misma manera con el verbo amar. En las lecturas de este domingo, el evangelista san Marcos usa el verbo “agapao”, “άγαπάω”, que es la forma más noble, gratuita y teologal de relacionarnos, tanto con Dios como con el prójimo. Es importante observar que el Maestro emplea el mismo verbo, tanto para la relación con Dios, como para la que mantenemos con nuestros semejantes.

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jue

01

nov

2018

Fiesta de Todos los Santos

A la luz de la Exhortación Gaudete et Exsultate

Dónde están los santos

Francisco, a la hora de admirar la vida de los mejores hijos de la Iglesia, no solo se fija en la de los grandes ejemplos de santidad, que lo  hace, sino que nos muestra un retablo de santos domésticos, que habitan entre nosotros: “Tenemos una nube tan ingente de testigos”... “Nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas”.  Incluso fuera de la Iglesia Católica. El Papa los llama “los santos de la puerta de al lado”. “El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes”.

Francisco ensancha las fronteras de la santidad, y reconoce que “aun fuera de la Iglesia Católica, en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo”. Cuando se extiende la noticia sobre el crecimiento de la incredulidad deberíamos quizá saber mirar las semillas de verdad y de santidad que hay en tantas personas con las que convivimos.

¿Quiénes son santos? 

La sensibilidad de Francisco repara en la presencia de la santidad femenina: Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia”. Con estas premisas, pienso que la santidad es verdad, belleza, bondad, ternura, sensibilidad, misericordia de Dios, y quienes viven en ellas, son testigos de santidad. Y me alienta la perspectiva que ofrece Francisco: “Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos”.

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dom

28

oct

2018

XXX Domingo del Tiempo Ordinario

Jr 31, 7-9; Sal 125; Hbr 5, 1-6; Mc 10, 46-52

Hoy, en la lectura continuada del Evangelio de san Marcos, se nos ofrece el relato del ciego de Jericó, al que aludíamos la semana pasada. Es uno de los textos evangélicos que contienen de manera concentrada la enseñanza del camino espiritual, de lo que significa ser discípulo de Jesús.

La composición de lugar a la que nos invita san Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, nos permite imaginar a una persona pobre, enferma crónica, hundida, marginal, expuesta al pillaje. Pocas circunstancias personales acaparan tanta desgracia. Y sin embargo, al paso de Jesús todo cambia, y quien permanece postrado, se levanta; el que no tiene nada más que un manto, lo abandona; el orillado y marginado, grita y alcanza con su voz los oídos del Señor. 

Las circunstancias que rodean al ciego se pueden ver reflejadas en el exilio del pueblo de Dios, cuando emigra a tierra extranjera entre lágrimas. Y el profeta adelanta la compasión divina: “Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos”. Texto concurrente en el salterio: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”.

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dom

21

oct

2018

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

Is 53, 10-11; Sal 32; Hbr 4, 14-16; Mc 10, 35-45

La pregunta de Jesús a sus discípulos: -«¿Qué queréis que haga por vosotros?», si nos la hacemos a nosotros mismos, puede ser motivo de una reflexión trascendente. Pongámonos en las circunstancias de aquellos galileos, que ven a su Maestro realizar toda clase de prodigios y, fascinados por el poder del Señor, caen en la trampa de especular con su situación y le solicitan sentarse en los primeros puestos: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Petición que choca con toda la enseñanza que les ha impartido.

Quizá nos puede parecer egoísta la súplica de los Zebedeos, pero tal vez nos denuncie nuestra oración interesada, incluso nuestras prácticas religiosas, cuando las hacemos por el interés de justificarnos más que por amor al Señor. Es posible que nos descubramos dando para que nos dé. Actitud semejante a la de aquellos viñadores de la primera hora, que se indignaron porque recibieron el mismo jornal que los últimos.

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lun

15

oct

2018

Santa Teresa y la Iglesia

La Providencia me permite celebrar la Eucaristía en el día de Santa Teresa en la Iglesia del Jesú de Roma, donde vivió san Ignacio de Loyola, a quien tanto admiró la Santa. Precisamente, la nueva Santa española se llama Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús

La razón ha sido el deseo de acompañar a las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, quienes me regalaron el cáliz de mi ordenación, y fueron las primeras hermanas que se acercaron a Buenafuente a hacer Ejercicios Espirituales, con motivo de la canonización de su Fundadora, Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa. 

De la fachada de la basílica de san Pedro colgaban hoy siete tapices con los rostros de los nuevos santos: Pablo VI, Oscar Romero, Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia; y un joven laico, Nunzio Sulpricio. 

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dom

14

oct

2018

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Sb 7, 7-11; Sal 89; Hbr 4, 12-13; Mc10, 17-30

Al meditar los textos que nos propone la Liturgia de la Palabra de este domingo, nos puede asaltar la pregunta sobre el significado de la Sabiduría que, según el libro sagrado, merece la mayor valoración: “La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro”.

El salmista alude a la bondad y a la misericordia del Señor. Quien las recibe se colma de alegría y toda su vida estará llena de júbilo. ¿Será el tesoro de la Sabiduría la experiencia de la bondad del Señor, de su misericordia? En Él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia” (Ef 1, 7). 

El Evangelio presenta a los discípulos haciendo cuentas un tanto especuladoras con su entrega, y desean saber el rendimiento que supone haberlo dejado todo. Jesús les responde: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más-casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones- y en la edad futura, vida eterna».

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dom

07

oct

2018

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Gn 2, 18-24; Sal 127; Hbr 2, 9-11; Mc 10, 2-26

Las lecturas de este domingo pueden parecer contraculturales en momentos en que insistentemente se nos informa de hechos que allanan toda diferencia personal y homologan toda clase de unión y de relación afectiva.

La Sagrada Escritura es contundente cuando afirma: “Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Esta expresión va a determinar no solo la relación matrimonial, sino que será el analogado para describir las alianzas de Dios con su pueblo. La Biblia toma como imagen referente la unión matrimonial de esposo con esposa para revelar el amor de Dios. “Vosotros seréis mi pueblo (esposa), Yo seré vuestro Dios (esposo)”. “Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó. La alegría que encuentra el marido con su mujer, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62). 

El Papa, en la audiencia a un grupo de jóvenes franceses el 17 de septiembre, 2018, dijo: "Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, la Biblia dice que ambos fueron hechos a imagen y semejanza del Creador. Ambos, no sólo Adán o sólo Eva, sino ambos —conjunto— ambos. Y Jesús va más allá, y dice: por esta razón el hombre, y también la mujer, dejarán a su padre y a su madre y se unirán y se convertirán en una sola carne: esta es la grandeza de la sexualidad. Y así tienen que hablar de la sexualidad".  

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dom

30

sep

2018

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Núm 11, 25-29; Sal 18; St 5, 1-6; Mc 9, 38-43. 45. 47-48

Las lecturas de este domingo son, por una parte, iluminadoras para el momento recio que vivimos en la Iglesia: Jesús denuncia de la manera más severa el daño que se puede hacer a los pequeños. Y por otra parte, se afirma la presencia del Espíritu más allá de los límites confesionales y jerárquicos.

La expresión de Moisés: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”, no solo es un anhelo en las comunidades cristianas, sino una necesidad. Y no porque merme el número de presbíteros, sino porque los bautizados deberemos ser corresponsables de la misión evangélica. 

Es muy importante que la preocupación por la extensión de la Buena Noticia esté en el corazón de los agentes de pastoral y en el de cada uno de los bautizados. La escasez de vocaciones de especial consagración debe avivar la conciencia de los creyentes y tomar como llamada no solo la santidad de vida, sino también la misión evangelizadora.

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dom

23

sep

2018

XXV Domingo del Tiempo Ordinario

Sb 2, 12.17-20; Sal 53; Sant 3, 16-4, 3; Mc 9, 30-37

El mensaje central de la Liturgia de la Palabra de este domingo se refiere de nuevo a los acontecimientos de la Pasión de Cristo, como el mismo Jesús anuncia a los suyos en el Evangelio: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.”

Si el icono central del Evangelio nos llama a poner nuestros ojos en el Crucificado-Resucitado, ampliando el campo de observación, descubrimos la enseñanza que se desprende de los textos, que advierten que se pueden reproducir los hechos violentos en nuestros días por causa de las pasiones humanas. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males”. 

El profeta señala otra de las causas de la violencia, cuando no se soporta la verdad y se mata al mensajero: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados”.

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dom

16

sep

2018

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

Is 50, 5-9a; Sal 114; Sant 2, 14-18; Mc 27-35

Las lecturas de este domingo nos traen el recuerdo de las celebraciones que nos ha ofrecido el calendario litúrgico estos días pasados, como ha sido la Exaltación de la Cruz y Nuestra Señora de los Dolores. En muchas comunidades se celebran fiestas en honor de Cristo y de su Madre.

La enseñanza de la Palabra de Dios es un tanto paradójica: poder sentir el privilegio de acompañar al Señor cargados con el peso de nuestros sufrimientos. Pero no se nos llama a una espiritualidad masoquista, sino a sabernos acompañados en nuestras pruebas por Quien ha decidido de manera voluntaria y amorosa tomar nuestras dolencias y hacerse solidario con nuestros dolores.

Naturalmente, como le sucedió al discípulo Pedro, no deseamos la prueba ni el dolor, e intentamos huir de ellos; sin embargo, hay un secreto sorprendente cuando los asumimos de manera teologal: “Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará”.

 

San Ignacio de Loyola le decía al joven Francisco Javier: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?” El atractivo de los bienes de este mundo puede nublar la mente y esclavizar el corazón. Mas si ponemos los ojos en el Crucificado, todo se puede sufrir, nos dice Santa Teresa de Jesús.

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vie

14

sep

2018

Exaltación de la Santa Cruz

(49 aniversario de mi ordenación sacerdotal)

La fiesta en honor de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de septiembre, conmemora el aniversario de la dedicación de la basílica de la resurrección de Jesucristo en Jerusalén, el 13 de septiembre. La Cruz se venera como trofeo del Resucitado.

Cabe mirar el signo cristiano por excelencia de muchas maneras: como contraseña identificativa, como señal indicadora de lo sagrado, o como emblema y condecoración. Lo más acertado es contemplar a Jesucristo triunfador de la muerte, signo de esperanza. La Cruz sin Cristo o Cristo sin Cruz limita la verdad plena del Misterio Pascual. El pueblo cristiano celebra la “Fiesta del Cristo”.

 

No es indiferente que la Exaltación de la Santa Cruz sea a los cuarenta días de la fiesta de la Transfiguración. La Luz del “Monte Alto” se proyecta sobre quien es “levantado en alto”. El Crucificado es el Resucitado. La luz transfiguradora nos libera de polarizarnos de manera dolorista en la Pasión del Señor, y nos permite descubrir el sentido del misterio de la entrega total de Jesús, el Hijo amado de Dios.

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dom

09

sep

2018

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Is 35, 4-7; Sal 145; Sant 2, 1-5; Mc 7, 31-37

Actualmente, existen propuestas de diversos métodos que ofrecen técnicas y herramientas para progresar en el propio conocimiento, en el crecimiento de la atención y consciencia personales, con el objetivo de madurar afectivamente, ser más dueño de los propios impulsos, tener mayor capacidad productiva…

En muchos casos, las técnicas apelan a diversos ejercicios corporales y de silenciamiento con resultados bastante exitosos por la percepción inmediata de efectos en principio saludables, como es la pacificación interior, la armonización del ser, la capacidad de silencio, la conexión con el propio interior...

Si es cierto que la aplicación de algunos métodos puede ayudar al crecimiento de la consciencia, no es algo novedoso, y se debe prestar atención por si son movimientos un tanto introspectivos y narcisistas.

Las diversas técnicas se apoyan en el conocimiento corporal y en la aplicación de los cinco sentidos como mediación inmediata para percepciones interiores. Los evangelios presentan a Jesús como quien abre los ojos al ciego, da voz a los mudos, oídos a los sordos, movilidad a los paralíticos, alimento a los hambrientos y con ello no solo nos revela curaciones físicas, sino la restauración personal más completa.

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sáb

08

sep

2018

María, mujer interior

En la fiesta del nacimiento de la Virgen María, se acumulan muchas felicitaciones que dan cumplimiento a la profecía que ella misma pronunció: “Me felicitarán todas las generaciones”. A María de Nazaret la llamamos con mil nombres. San Juan Pablo II la llamó “Mujer eucarística”; el papa Benedicto XVI la contempló como la primera custodia que transportó el Cuerpo y la Sangre de Cristo; Francisco la ha llamado “Virgen de la prontitud”… Sin duda, se pueden añadir innumerables nombres con los que la invocan y la festejan los pueblos.

En los últimos tiempos, hay un afán en las escuelas católicas y en las comunidades cristianas por educar en la interioridad. Se publican métodos, experiencias y preocupaciones ante el reto de lo que se ha venido a llamar una cultura líquida, sin forma, sin consistencia.

 

Al orar el cántico del Magnificat, encuentro en María un modelo para quienes desean crecer en interioridad cristiana. La Virgen Nazarena, en su visita a Isabel, proclama, desde el fondo de su ser, desde lo más íntimo de su alma, las maravillas que ha hecho Dios en ella.

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dom

02

sep

2018

XXII Domingo del Tiempo Ordinario

Dt 4,1-2.6-8; Sal 14; Sant 1, 16b-18.21b-22.27; Mc 7, 1-814-15.21-23

Hemos comenzado el mes de septiembre. Para muchos es el retorno de las vacaciones, el momento de reiniciar las tareas acostumbradas con posible síndrome posvacacional.

Durante el tiempo libre, es posible que haya habido algún exceso en la comida y en la bebida y que ahora se desee hacer alguna dieta. Con cierta frecuencia nos llegan noticias de personas muy sensibles y espirituales que se imponen un régimen vegetariano, o se abstienen de ciertos productos alimenticios, sin que sea una prescripción médica, ni haya razón de salud física, pero con esa disciplina intentan lograr un estado de ánimo más sereno y una mente más clara. 

La tradición monástica de muchas religiones, también de la cristiana, recomienda la alimentación saludable, y ante todo, la sobriedad. Es práctica religiosa el ayuno y en algunos momentos la abstinencia de carne.

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dom

26

ago

2018

XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Jos 24,1-2ª. 15-17.18n; Sal 33; Ef 5, 21-32; Jn 6, 60-69

La Palabra nos lleva al límite de la profesión de fe. Y no por amenazas, sino como opción libre y consciente de quien sabe que solo Dios es Dios, y se fía de Él a pesar de los halagos que ofrece la realidad mundana inmediata.

Tanto la primera lectura como el Evangelio nos dicen que es posible que nos apartemos del Señor, como lo hacen tantos contemporáneos. En el caso del pueblo de Israel, una vez que ya está en la tierra de la promesa y no depende del maná, sino que puede comer del fruto de su trabajo, tiene la posibilidad de marcharse con los dioses paganos. Y en el caso del Evangelio, ante la desbandada de discípulos, Jesús pregunta a los más íntimos si también desean marcharse. 

En ambos textos se presenta la respuesta creyente. El pueblo de Israel confiesa: “¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros!” Y los apóstoles responden al Maestro por boca de Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.”

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lun

20

ago

2018

San Bernardo, un hombre de fe

Contemplar la vida de un santo es acercarse a un testimonio de fe, de confianza en Dios, de obediencia a su voluntad. El santo es alguien que se fía de Dios y se ha entregado totalmente a un proyecto de amor. El secreto de quien llega a la santidad es su relación de intimidad con el Señor; tiene experiencia de amistad con Él, con más o menos gracias extraordinarias, por la que se convierte en testigo del amor divino.

San Bernardo, más allá de su peculiar identidad, es un creyente. Es conocido el origen de su vocación, cuando en una Nochebuena quedó dormido y sintió que la Virgen le entregaba a su Hijo, el Niño Jesús. Desde ese momento no deseó otra cosa que amar al Señor. El joven borgoñés dio fe a la visión, como lo hizo san José cuando el ángel le habló en sueños. Dice la Escritura: “El justo vivirá por su fe” (Hab 2,4) Y Jesús afirma: “Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible” (Mt 17, 18-19). 

La Orden del Cister estaba extenuada. Hacía más de 15 años que no entraba ningún novicio al Monasterio cuando llegó el joven Bernardo con sus hermanos y 31 compañeros más a pedir al abad san Esteban la entrada en el Cister. Y lo que parecía destinado a morir se expandió por toda Europa. Se cuentan 167 abadías filiales de Claraval a la muerte del santo, en 1153. Nada es imposible para Dios, y quien tiene fe lo puede todo. Hoy a cada uno de nosotros nos corresponde dar fe a la Providencia divina, y creer que nos sucederá lo mejor para nuestro bien y en beneficio de la Iglesia.

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dom

19

ago

2018

XX Domingo del Tiempo Ordinario

Prov 9, 1-6; Sal 33; Ef 5, 15-20; Jn 6, 51-58

El mensaje revelado que ofrecen las lecturas de este domingo se concentra en los verbos comer y beber. Además, aparecen las palabras “pan” y “carne”, y ambas personalizadas por Jesucristo, quien se presenta como verdadero pan del cielo y como verdadera comida.

No se trata de comida o bebida material, pues “los ricos pasan hambre”; tampoco se trata de abusar de la bebida, como advierte san Pablo: No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu”; es un lenguaje análogo para explicar la entrega total de Jesucristo, hecho Eucaristía, en favor de todos los hombres.

La necesidad de comer y de beber es existencial. La carencia de alimento y de bebida, si llega al límite, coloca en peligro de muerte. Jesús aplica en su discurso esta perspectiva vital como ejemplo para decir lo que significa comulgar con su persona, con su humanidad. De ello va a depender la vitalidad de la fe en Él.

No se trata de ser antropófagos, ni de caer en la gula desmedida. En un lenguaje figurado, se aplican los efectos biológicos del comer y del beber a la vida espiritual, que se alimenta de la Palabra de Dios y de los sacramentos.

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