dom

18

nov

2018

XXXIII Domingo del TiempoOrdinario

Dn 12, 1-3; Sal 15; Hbr 10, 11-14.18; Mc 13, 24-32

Para comprender la selección de los textos que nos propone hoy la Iglesia, debemos situarnos en el calendario litúrgico. Los matices apocalípticos que se perciben en las diferentes lecturas se deben a que se está culminando el Año Litúrgico, y al ser final de ciclo, se alude también al final de los tiempos.

Nos ha podido extrañar la llamada del papa Francisco a invocar la protección del arcángel san Miguel como defensor de la Iglesia. Las Escrituras nos revelan la fuerza del ser celeste en la lucha que se entabla contra los poderes del mal: “Por aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo”.

No se nos oculta el momento que vivimos, tiempo que puede presentirse difícil. Sin embargo, nunca la Iglesia tiene miedo de perecer; sabe que el Señor es su valedor y sus ángeles, sus defensores. Francisco cree en la fuerza de la oración y en la mediación favorable de los ángeles, de los santos, y sobre todo de la Virgen María.

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dom

11

nov

2018

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

1Re 17, 10-16; Sal 145; Hbr 9, 24-28; Mc 12, 38-44

Debo reconocer que el texto del profeta Isaías que se nos ofrece hoy en la liturgia de la Palabra ha sido uno de los que más han afectado mi historia personal e incluso mi acompañamiento a la comunidad de monjas de Buenafuente en los primeros años de mi ministerio como capellán, en el que he cumplido ya 49 años.

Cuando muchos veían que la única salida del Monasterio de Buenafuente y de sus monjas era cerrar la comunidad, el pasaje bíblico de la viuda de Sarepta se convirtió en luz y en esperanza. Hace medio siglo al Sistal no le quedaba más que elegir entre cerrar sus puertas o fiarse de Dios, como lo hizo a viuda con el profeta, y arriesgarse, a través de la hospitalidad, a emprender una opción de acogida para quienes deseaban fortalecer su fe; serenar su espíritu, alimentar su esperanza, gustar el desierto, adentrarse en la contemplación… Y esto supuso a las monjas dejar hasta sus colchones para que descansaran los huéspedes, mientras ellas dormían sobre jergones rellenos de hierba seca. 

Este ejemplo sigue siendo referencia personal; lo tengo como llamada permanente en las distintas encrucijadas y dificultades. La fe da motivos de esperanza. El que cree no se arriesga de manera pretenciosa, fiado en sus fuerzas, sino que se abandona en las manos de Dios, de quien sabe que es providente, aunque en el presente sienta el despojo, como condición y prueba que acrisola y consolida la fe.

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dom

04

nov

2018

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

Dt 6, 2-6; Sal 17; Hbr7, 23-28; Mc 12, 28b-34

Al escuchar el texto del Deuteronomio que se proclama en la liturgia de este domingo, es posible que lo interpretemos en clave moralista, al tratarse del precepto principal, que nos exige la respuesta ética de cumplir la ley. Ante esta interpretación puede surgirnos cierta resistencia, como cuando se nos obliga a algo, sobre todo si percibimos exigencia.

Si observamos la selección de los textos que escoge la Iglesia para este domingo, podemos constatar que hay un verbo que se repite en la primera lectura, en el salmo, en la antífona del Aleluya y en el Evangelio, y es el verbo amar. 

En griego hay tres verbos diferentes para expresar la relación afectiva, que normalmente en castellano traducimos de la misma manera con el verbo amar. En las lecturas de este domingo, el evangelista san Marcos usa el verbo “agapao”, “άγαπάω”, que es la forma más noble, gratuita y teologal de relacionarnos, tanto con Dios como con el prójimo. Es importante observar que el Maestro emplea el mismo verbo, tanto para la relación con Dios, como para la que mantenemos con nuestros semejantes.

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jue

01

nov

2018

Fiesta de Todos los Santos

A la luz de la Exhortación Gaudete et Exsultate

Dónde están los santos

Francisco, a la hora de admirar la vida de los mejores hijos de la Iglesia, no solo se fija en la de los grandes ejemplos de santidad, que lo  hace, sino que nos muestra un retablo de santos domésticos, que habitan entre nosotros: “Tenemos una nube tan ingente de testigos”... “Nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas”.  Incluso fuera de la Iglesia Católica. El Papa los llama “los santos de la puerta de al lado”. “El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes”.

Francisco ensancha las fronteras de la santidad, y reconoce que “aun fuera de la Iglesia Católica, en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo”. Cuando se extiende la noticia sobre el crecimiento de la incredulidad deberíamos quizá saber mirar las semillas de verdad y de santidad que hay en tantas personas con las que convivimos.

¿Quiénes son santos? 

La sensibilidad de Francisco repara en la presencia de la santidad femenina: Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia”. Con estas premisas, pienso que la santidad es verdad, belleza, bondad, ternura, sensibilidad, misericordia de Dios, y quienes viven en ellas, son testigos de santidad. Y me alienta la perspectiva que ofrece Francisco: “Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos”.

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dom

28

oct

2018

XXX Domingo del Tiempo Ordinario

Jr 31, 7-9; Sal 125; Hbr 5, 1-6; Mc 10, 46-52

Hoy, en la lectura continuada del Evangelio de san Marcos, se nos ofrece el relato del ciego de Jericó, al que aludíamos la semana pasada. Es uno de los textos evangélicos que contienen de manera concentrada la enseñanza del camino espiritual, de lo que significa ser discípulo de Jesús.

La composición de lugar a la que nos invita san Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, nos permite imaginar a una persona pobre, enferma crónica, hundida, marginal, expuesta al pillaje. Pocas circunstancias personales acaparan tanta desgracia. Y sin embargo, al paso de Jesús todo cambia, y quien permanece postrado, se levanta; el que no tiene nada más que un manto, lo abandona; el orillado y marginado, grita y alcanza con su voz los oídos del Señor. 

Las circunstancias que rodean al ciego se pueden ver reflejadas en el exilio del pueblo de Dios, cuando emigra a tierra extranjera entre lágrimas. Y el profeta adelanta la compasión divina: “Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos”. Texto concurrente en el salterio: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”.

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dom

21

oct

2018

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

Is 53, 10-11; Sal 32; Hbr 4, 14-16; Mc 10, 35-45

La pregunta de Jesús a sus discípulos: -«¿Qué queréis que haga por vosotros?», si nos la hacemos a nosotros mismos, puede ser motivo de una reflexión trascendente. Pongámonos en las circunstancias de aquellos galileos, que ven a su Maestro realizar toda clase de prodigios y, fascinados por el poder del Señor, caen en la trampa de especular con su situación y le solicitan sentarse en los primeros puestos: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Petición que choca con toda la enseñanza que les ha impartido.

Quizá nos puede parecer egoísta la súplica de los Zebedeos, pero tal vez nos denuncie nuestra oración interesada, incluso nuestras prácticas religiosas, cuando las hacemos por el interés de justificarnos más que por amor al Señor. Es posible que nos descubramos dando para que nos dé. Actitud semejante a la de aquellos viñadores de la primera hora, que se indignaron porque recibieron el mismo jornal que los últimos.

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lun

15

oct

2018

Santa Teresa y la Iglesia

La Providencia me permite celebrar la Eucaristía en el día de Santa Teresa en la Iglesia del Jesú de Roma, donde vivió san Ignacio de Loyola, a quien tanto admiró la Santa. Precisamente, la nueva Santa española se llama Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús

La razón ha sido el deseo de acompañar a las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, quienes me regalaron el cáliz de mi ordenación, y fueron las primeras hermanas que se acercaron a Buenafuente a hacer Ejercicios Espirituales, con motivo de la canonización de su Fundadora, Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa. 

De la fachada de la basílica de san Pedro colgaban hoy siete tapices con los rostros de los nuevos santos: Pablo VI, Oscar Romero, Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia; y un joven laico, Nunzio Sulpricio. 

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dom

14

oct

2018

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Sb 7, 7-11; Sal 89; Hbr 4, 12-13; Mc10, 17-30

Al meditar los textos que nos propone la Liturgia de la Palabra de este domingo, nos puede asaltar la pregunta sobre el significado de la Sabiduría que, según el libro sagrado, merece la mayor valoración: “La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro”.

El salmista alude a la bondad y a la misericordia del Señor. Quien las recibe se colma de alegría y toda su vida estará llena de júbilo. ¿Será el tesoro de la Sabiduría la experiencia de la bondad del Señor, de su misericordia? En Él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia” (Ef 1, 7). 

El Evangelio presenta a los discípulos haciendo cuentas un tanto especuladoras con su entrega, y desean saber el rendimiento que supone haberlo dejado todo. Jesús les responde: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más-casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones- y en la edad futura, vida eterna».

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dom

07

oct

2018

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Gn 2, 18-24; Sal 127; Hbr 2, 9-11; Mc 10, 2-26

Las lecturas de este domingo pueden parecer contraculturales en momentos en que insistentemente se nos informa de hechos que allanan toda diferencia personal y homologan toda clase de unión y de relación afectiva.

La Sagrada Escritura es contundente cuando afirma: “Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Esta expresión va a determinar no solo la relación matrimonial, sino que será el analogado para describir las alianzas de Dios con su pueblo. La Biblia toma como imagen referente la unión matrimonial de esposo con esposa para revelar el amor de Dios. “Vosotros seréis mi pueblo (esposa), Yo seré vuestro Dios (esposo)”. “Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó. La alegría que encuentra el marido con su mujer, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62). 

El Papa, en la audiencia a un grupo de jóvenes franceses el 17 de septiembre, 2018, dijo: "Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, la Biblia dice que ambos fueron hechos a imagen y semejanza del Creador. Ambos, no sólo Adán o sólo Eva, sino ambos —conjunto— ambos. Y Jesús va más allá, y dice: por esta razón el hombre, y también la mujer, dejarán a su padre y a su madre y se unirán y se convertirán en una sola carne: esta es la grandeza de la sexualidad. Y así tienen que hablar de la sexualidad".  

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dom

30

sep

2018

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Núm 11, 25-29; Sal 18; St 5, 1-6; Mc 9, 38-43. 45. 47-48

Las lecturas de este domingo son, por una parte, iluminadoras para el momento recio que vivimos en la Iglesia: Jesús denuncia de la manera más severa el daño que se puede hacer a los pequeños. Y por otra parte, se afirma la presencia del Espíritu más allá de los límites confesionales y jerárquicos.

La expresión de Moisés: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”, no solo es un anhelo en las comunidades cristianas, sino una necesidad. Y no porque merme el número de presbíteros, sino porque los bautizados deberemos ser corresponsables de la misión evangélica. 

Es muy importante que la preocupación por la extensión de la Buena Noticia esté en el corazón de los agentes de pastoral y en el de cada uno de los bautizados. La escasez de vocaciones de especial consagración debe avivar la conciencia de los creyentes y tomar como llamada no solo la santidad de vida, sino también la misión evangelizadora.

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dom

23

sep

2018

XXV Domingo del Tiempo Ordinario

Sb 2, 12.17-20; Sal 53; Sant 3, 16-4, 3; Mc 9, 30-37

El mensaje central de la Liturgia de la Palabra de este domingo se refiere de nuevo a los acontecimientos de la Pasión de Cristo, como el mismo Jesús anuncia a los suyos en el Evangelio: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.”

Si el icono central del Evangelio nos llama a poner nuestros ojos en el Crucificado-Resucitado, ampliando el campo de observación, descubrimos la enseñanza que se desprende de los textos, que advierten que se pueden reproducir los hechos violentos en nuestros días por causa de las pasiones humanas. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males”. 

El profeta señala otra de las causas de la violencia, cuando no se soporta la verdad y se mata al mensajero: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados”.

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dom

16

sep

2018

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

Is 50, 5-9a; Sal 114; Sant 2, 14-18; Mc 27-35

Las lecturas de este domingo nos traen el recuerdo de las celebraciones que nos ha ofrecido el calendario litúrgico estos días pasados, como ha sido la Exaltación de la Cruz y Nuestra Señora de los Dolores. En muchas comunidades se celebran fiestas en honor de Cristo y de su Madre.

La enseñanza de la Palabra de Dios es un tanto paradójica: poder sentir el privilegio de acompañar al Señor cargados con el peso de nuestros sufrimientos. Pero no se nos llama a una espiritualidad masoquista, sino a sabernos acompañados en nuestras pruebas por Quien ha decidido de manera voluntaria y amorosa tomar nuestras dolencias y hacerse solidario con nuestros dolores.

Naturalmente, como le sucedió al discípulo Pedro, no deseamos la prueba ni el dolor, e intentamos huir de ellos; sin embargo, hay un secreto sorprendente cuando los asumimos de manera teologal: “Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará”.

 

San Ignacio de Loyola le decía al joven Francisco Javier: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?” El atractivo de los bienes de este mundo puede nublar la mente y esclavizar el corazón. Mas si ponemos los ojos en el Crucificado, todo se puede sufrir, nos dice Santa Teresa de Jesús.

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vie

14

sep

2018

Exaltación de la Santa Cruz

(49 aniversario de mi ordenación sacerdotal)

La fiesta en honor de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de septiembre, conmemora el aniversario de la dedicación de la basílica de la resurrección de Jesucristo en Jerusalén, el 13 de septiembre. La Cruz se venera como trofeo del Resucitado.

Cabe mirar el signo cristiano por excelencia de muchas maneras: como contraseña identificativa, como señal indicadora de lo sagrado, o como emblema y condecoración. Lo más acertado es contemplar a Jesucristo triunfador de la muerte, signo de esperanza. La Cruz sin Cristo o Cristo sin Cruz limita la verdad plena del Misterio Pascual. El pueblo cristiano celebra la “Fiesta del Cristo”.

 

No es indiferente que la Exaltación de la Santa Cruz sea a los cuarenta días de la fiesta de la Transfiguración. La Luz del “Monte Alto” se proyecta sobre quien es “levantado en alto”. El Crucificado es el Resucitado. La luz transfiguradora nos libera de polarizarnos de manera dolorista en la Pasión del Señor, y nos permite descubrir el sentido del misterio de la entrega total de Jesús, el Hijo amado de Dios.

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dom

09

sep

2018

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Is 35, 4-7; Sal 145; Sant 2, 1-5; Mc 7, 31-37

Actualmente, existen propuestas de diversos métodos que ofrecen técnicas y herramientas para progresar en el propio conocimiento, en el crecimiento de la atención y consciencia personales, con el objetivo de madurar afectivamente, ser más dueño de los propios impulsos, tener mayor capacidad productiva…

En muchos casos, las técnicas apelan a diversos ejercicios corporales y de silenciamiento con resultados bastante exitosos por la percepción inmediata de efectos en principio saludables, como es la pacificación interior, la armonización del ser, la capacidad de silencio, la conexión con el propio interior...

Si es cierto que la aplicación de algunos métodos puede ayudar al crecimiento de la consciencia, no es algo novedoso, y se debe prestar atención por si son movimientos un tanto introspectivos y narcisistas.

Las diversas técnicas se apoyan en el conocimiento corporal y en la aplicación de los cinco sentidos como mediación inmediata para percepciones interiores. Los evangelios presentan a Jesús como quien abre los ojos al ciego, da voz a los mudos, oídos a los sordos, movilidad a los paralíticos, alimento a los hambrientos y con ello no solo nos revela curaciones físicas, sino la restauración personal más completa.

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sáb

08

sep

2018

María, mujer interior

En la fiesta del nacimiento de la Virgen María, se acumulan muchas felicitaciones que dan cumplimiento a la profecía que ella misma pronunció: “Me felicitarán todas las generaciones”. A María de Nazaret la llamamos con mil nombres. San Juan Pablo II la llamó “Mujer eucarística”; el papa Benedicto XVI la contempló como la primera custodia que transportó el Cuerpo y la Sangre de Cristo; Francisco la ha llamado “Virgen de la prontitud”… Sin duda, se pueden añadir innumerables nombres con los que la invocan y la festejan los pueblos.

En los últimos tiempos, hay un afán en las escuelas católicas y en las comunidades cristianas por educar en la interioridad. Se publican métodos, experiencias y preocupaciones ante el reto de lo que se ha venido a llamar una cultura líquida, sin forma, sin consistencia.

 

Al orar el cántico del Magnificat, encuentro en María un modelo para quienes desean crecer en interioridad cristiana. La Virgen Nazarena, en su visita a Isabel, proclama, desde el fondo de su ser, desde lo más íntimo de su alma, las maravillas que ha hecho Dios en ella.

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dom

02

sep

2018

XXII Domingo del Tiempo Ordinario

Dt 4,1-2.6-8; Sal 14; Sant 1, 16b-18.21b-22.27; Mc 7, 1-814-15.21-23

Hemos comenzado el mes de septiembre. Para muchos es el retorno de las vacaciones, el momento de reiniciar las tareas acostumbradas con posible síndrome posvacacional.

Durante el tiempo libre, es posible que haya habido algún exceso en la comida y en la bebida y que ahora se desee hacer alguna dieta. Con cierta frecuencia nos llegan noticias de personas muy sensibles y espirituales que se imponen un régimen vegetariano, o se abstienen de ciertos productos alimenticios, sin que sea una prescripción médica, ni haya razón de salud física, pero con esa disciplina intentan lograr un estado de ánimo más sereno y una mente más clara. 

La tradición monástica de muchas religiones, también de la cristiana, recomienda la alimentación saludable, y ante todo, la sobriedad. Es práctica religiosa el ayuno y en algunos momentos la abstinencia de carne.

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dom

26

ago

2018

XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Jos 24,1-2ª. 15-17.18n; Sal 33; Ef 5, 21-32; Jn 6, 60-69

La Palabra nos lleva al límite de la profesión de fe. Y no por amenazas, sino como opción libre y consciente de quien sabe que solo Dios es Dios, y se fía de Él a pesar de los halagos que ofrece la realidad mundana inmediata.

Tanto la primera lectura como el Evangelio nos dicen que es posible que nos apartemos del Señor, como lo hacen tantos contemporáneos. En el caso del pueblo de Israel, una vez que ya está en la tierra de la promesa y no depende del maná, sino que puede comer del fruto de su trabajo, tiene la posibilidad de marcharse con los dioses paganos. Y en el caso del Evangelio, ante la desbandada de discípulos, Jesús pregunta a los más íntimos si también desean marcharse. 

En ambos textos se presenta la respuesta creyente. El pueblo de Israel confiesa: “¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros!” Y los apóstoles responden al Maestro por boca de Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.”

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lun

20

ago

2018

San Bernardo, un hombre de fe

Contemplar la vida de un santo es acercarse a un testimonio de fe, de confianza en Dios, de obediencia a su voluntad. El santo es alguien que se fía de Dios y se ha entregado totalmente a un proyecto de amor. El secreto de quien llega a la santidad es su relación de intimidad con el Señor; tiene experiencia de amistad con Él, con más o menos gracias extraordinarias, por la que se convierte en testigo del amor divino.

San Bernardo, más allá de su peculiar identidad, es un creyente. Es conocido el origen de su vocación, cuando en una Nochebuena quedó dormido y sintió que la Virgen le entregaba a su Hijo, el Niño Jesús. Desde ese momento no deseó otra cosa que amar al Señor. El joven borgoñés dio fe a la visión, como lo hizo san José cuando el ángel le habló en sueños. Dice la Escritura: “El justo vivirá por su fe” (Hab 2,4) Y Jesús afirma: “Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible” (Mt 17, 18-19). 

La Orden del Cister estaba extenuada. Hacía más de 15 años que no entraba ningún novicio al Monasterio cuando llegó el joven Bernardo con sus hermanos y 31 compañeros más a pedir al abad san Esteban la entrada en el Cister. Y lo que parecía destinado a morir se expandió por toda Europa. Se cuentan 167 abadías filiales de Claraval a la muerte del santo, en 1153. Nada es imposible para Dios, y quien tiene fe lo puede todo. Hoy a cada uno de nosotros nos corresponde dar fe a la Providencia divina, y creer que nos sucederá lo mejor para nuestro bien y en beneficio de la Iglesia.

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dom

19

ago

2018

XX Domingo del Tiempo Ordinario

Prov 9, 1-6; Sal 33; Ef 5, 15-20; Jn 6, 51-58

El mensaje revelado que ofrecen las lecturas de este domingo se concentra en los verbos comer y beber. Además, aparecen las palabras “pan” y “carne”, y ambas personalizadas por Jesucristo, quien se presenta como verdadero pan del cielo y como verdadera comida.

No se trata de comida o bebida material, pues “los ricos pasan hambre”; tampoco se trata de abusar de la bebida, como advierte san Pablo: No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu”; es un lenguaje análogo para explicar la entrega total de Jesucristo, hecho Eucaristía, en favor de todos los hombres.

La necesidad de comer y de beber es existencial. La carencia de alimento y de bebida, si llega al límite, coloca en peligro de muerte. Jesús aplica en su discurso esta perspectiva vital como ejemplo para decir lo que significa comulgar con su persona, con su humanidad. De ello va a depender la vitalidad de la fe en Él.

No se trata de ser antropófagos, ni de caer en la gula desmedida. En un lenguaje figurado, se aplican los efectos biológicos del comer y del beber a la vida espiritual, que se alimenta de la Palabra de Dios y de los sacramentos.

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mié

15

ago

2018

Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos

ORACIÓN

Señora del cielo, hoy la Iglesia te contempla colmada de gloria y te invoca como a quien ha sido bendecida por Dios con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

¿Dónde está aquella joven nazarena, que se sobrecogió ante la presencia del ángel Gabriel? Hoy te contemplo Reina de los Ángeles.

Tú eres la misma que respondiste al enviado del cielo: “He aquí la esclava del Señor”, y te has convertido en la bendita entre todas las mujeres, la bienaventurada, la gloriosa, la exaltada a la derecha del Rey del universo, tu Hijo. 

Tú cantaste ante tu prima Isabel que Dios había mirado tu humildad, y hasta tu humillación. Tú fuiste la esposa del carpintero de Nazaret, la madre de Jesús, el Galileo, el Hijo de Dios, y en verdad eres la Madre de Dios, la Madre del Cristo total, la Madre de la Iglesia.

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dom

12

ago

2018

XIX Domingo del Tiempo Ordinario

1Re 19,4-8; Sal 33; Ef 4, 30-5,2; Jn 6, 41-51

Un domingo más, la Liturgia de la Palabra nos ofrece en el Evangelio el discurso de Jesús, llamado del Pan de Vida. En un contexto de profecía se alude al pasaje en el que se describe a Elías, echado en el suelo, desesperanzado, en medio del desierto, sin ganas de vivir ni de continuar predicando contra corriente.

En el pasaje del Antiguo Testamento, aparece la figura del ángel consolador, quien se dirige al profeta de manera enérgica repitiendo la expresión: “Levántate y come”. Gracias a la obediencia al ángel del Señor, Elías va a superar la crisis existencial.

Si aplicamos el relato del libro de los Reyes a nuestras posibles circunstancias, es fácil que nos sintamos reflejados en el agotamiento, el cansancio y el desánimo que padece el profeta, y que este tiempo de verano y de intenso calor acreciente la desgana. Incluso en los días de vacaciones puede aflorar la fatiga acumulada y el miedo al retorno.

Si Elías se incorporó y prosiguió el camino en pleno desierto gracias a la comida y a la bebida que le ofreció el ángel, ¡cuánta mayor fuerza recibiremos si participamos del banquete de la Eucaristía, donde el Señor se nos da como alimento que sacia y fortalece!

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dom

05

ago

2018

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Ex 16,2-4.12-15; Sal 77; Ef 4, 17.20-24; Jn 6, 24-35

Las lecturas de hoy quedan afectadas desde el texto evangélico, en el que se nos sigue exponiendo de manera continuada el capítulo sexto del Cuarto Evangelio. Tanto la referencia al Éxodo, como el salmo contextualizan el relato del Evangelio.

Desde una lectura contextual se percibe el sentido profético que tuvo la provisión del maná en tiempos del Éxodo, cuando Dios provee a su pueblo del alimento que baja como rocío en el desierto. “Por la mañana os saciaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios”.

De manera explícita, Jesús va a personalizar el pan del Éxodo, y va a reivindicar que no fue Moisés quien proveyó a los israelitas de alimento diario, sino su Padre del cielo. “Hizo llover sobre ellos maná, les dio un trigo celeste”. 

Hoy, al hilo de las lecturas, cabe sentir la llamada de atención que hace Jesús, cuando denuncia, de alguna manera, a quienes le siguen por interés, y no por su persona: “Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”.

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dom

29

jul

2018

XVII Domingo del Tiempo Ordinario

2Re 4, 42-44; Sal 144; Ef 4, 1-6; Jn 6, 1-15

Este año, los domingos se lee como Evangelio el texto de san Marcos, pero al ser el más corto, 16 capítulos, durante un mes se proclama el discurso del “Pan de Vida” del Evangelio de san Juan (Jn 6).

Desde hoy, se proclama el texto del Cuarto Evangelio, que puede ayudar, a quienes vivimos en el hemisferio norte, a trascender el tiempo de la siega y de la cosecha del cereal. 

El hombre del campo suele tener conciencia de que el fruto de la tierra no es solo por su esfuerzo, sino que depende mucho de la meteorología, de la lluvia temprana, de los hielos, de la sequía, del pedrisco, de ahí que, en tantas ocasiones, el labrador creyente sienta la necesidad de ofrecer las primicias, para agradecer a Dios su providencia. Así lo refiere la primera lectura: “Uno de Baal_Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja”.

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dom

22

jul

2018

XVI Domingo del Tiempo Ordinario

Jer 23, 1-6; Sal 22; Ef 2, 13-18; Mc 6, 30-34

Sin duda que las lecturas de hoy son una llamada para quienes tenemos el ministerio de pastorear a los fieles. Y cabe que nos surjan pensamientos un tanto críticos, por la distancia que se da entre lo que nos pide la Palabra y lo que somos.

El pueblo de Dios tiene derecho a exigir de sus pastores el testimonio ejemplar de ser reflejo del Buen Pastor. Sin embargo, solo Jesús es quien merece nuestra adhesión, y en quien poner nuestra confianza.

Los textos se pueden leer de forma moralista, y ser motivo de desafección a la Iglesia, por quienes en ella no somos coherentes. Pero esta lectura sería de horizonte muy corto, cuando quien nos invita a todos es Jesús: -«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»

La profecía adelanta la Providencia divina de proveernos de Aquel que será nuestro modelo, revelación suprema del amor de Dios: “Suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro”. 

Dios no deja de cumplir su promesa, y aunque quienes estamos en medio de la comunidad como servidores del Evangelio no lleguemos a ser lo que debiéramos, Jesucristo no nos defrauda. “Por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz”.

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dom

15

jul

2018

XV Domingo del Tiempo Ordinario

Am 7,12-15; Sal 84; Ef 1, 3-14; Mc 6, 7-13

ENVIADOS A LA MISIÓN

Tanto la lectura del profeta Amós como el Evangelio que hoy se proclaman en la liturgia dominical, tienen la resonancia del envío misionero, en condiciones nada cómodas, o incluso adversas, como les sucede a los discípulos y al profeta.

El contexto religioso de los tiempos del profeta era hostil: Israel estaba regido por un rey idólatra.  Jesús envía a los suyos en condiciones precarias, para que aprendieran a subsistir en la mayor intemperie.

Es fácil encontrar en esta situación una correspondencia con los tiempos actuales, en los que se percibe un alejamiento de la práctica religiosa y una cultura neopagana, más acentuado todo ello en verano y en vacaciones si cabe.

Pero ¿cómo ir en circunstancias adversas a anunciar el Evangelio? Sin duda que a la manera de los primeros cristianos. Cada creyente puede convertirse en misionero con el testimonio de un modo de vida coherente con el Evangelio, y sin juzgar a nadie, ser un signo de esperanza, de alegría y de generosidad. 

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dom

08

jul

2018

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Ez 2, 2-5; Sal 122; 2Cor 12, 7b-10; Mc 6, 1-6

Conducido por el Espíritu Santo, Jesús se presenta en la sinagoga en medio de sus paisanos para testimoniar el Evangelio: “Fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga”.

Este movimiento sigue siendo emblemático, pues se nos ha confiado la verdad revelada para ser anunciadores del tiempo de gracia. El profeta anticipaba la actitud del Maestro de Nazaret cuando dice: “El espíritu entró en mí, me puso en pie”. 

Suelo decir que los carismas no se inventan, se obedecen. Y en la gracia bautismal todos hemos recibido el don misionero, que nos debe llevar a compartir la fe y a ser testigos de lo que sabemos que es bueno.

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dom

01

jul

2018

XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Sab 1, 13-15; 2,22-23; Al 29; 2Cor 8, 7.9. 13-15; Mc 5, 21-43

Los pasajes bíblicos que hoy se proclaman en la Liturgia, posibilitan distintos comentarios. Pero hay veces que una sola frase suscita una llamada iluminadora.

En los textos de hoy, la frase de Jesús a la niña muerta es reveladora de una invitación a cada uno de nosotros: “Contigo hablo, niña, levántate”. 

El relato evangélico supera el signo concreto, referido a dos mujeres, una enferma, otra muerta. Las acciones de Jesús suceden una vez realizada la travesía del Lago: “Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla”. Cruzar el Mar de Galilea, en el contexto de otras travesías es referencia pascual. Cuando en otros momentos los discípulos han tenido que tomar la barca al atardecer y cruzar el Lago, han debido superar las tormentas, acrisolar su confianza y confesar su fe en el Maestro. y lo han reconocido Señor, Una vez que el viento y las olas se aplacan y pisan tierra firme, después de la tormenta, lo reconocen como Señor.

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dom

24

jun

2018

Natividad de San Juan Baustista

Is 49, 1-6; Sal 138; Act 13, 22-26; Lc 1, 57-66.80

“Dios nos ha hecho misericordia”

La natividad de san Juan Bautista nos ofrece la posibilidad de lo que dice el papa Francisco en su exhortación Gaudete et Exsultate, cuando indica que nuestra adoración debe ser memoriosa.

Isabel y Zacarías, cuando fueron preguntados por el nombre que deseaban imponer a su hijo, coincidieron en que se debería llamar Juan, a pesar de que en su familia no existía esa costumbre, pero ellos apelaron convencidos a que ese debía ser el nombre, porque habían experimentado la misericordia divina. 

Un matrimonio anciano y estéril canta el favor recibido de lo alto, al abrazar el fruto bendecido de su amor, en su pequeño Juan, concebido por especial intervención del cielo. Zacarías entonará: “Bendito sea el Señor Dios de Israel. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto”.

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dom

17

jun

2018

XI Domingo del Tiempo Ordinario

Ez 17, 22-24; Sal 91; 2 Cor 5, 6-10; Mc 4, 26-34

¿Qué rama y de qué cedro arrancará Dios el esqueje, para plantarlo sobre el monte alto? ¿Qué semilla se convertirá en el arbusto más alto, de tal manera que llegue a ser cobijo para las aves? 

Seguro que caben muchas interpretaciones de las imágenes que son como profecías y parábolas que nos presentan las lecturas. En ellas quiero ver una referencia a la Cruz. La expresión profética que señala la acción divina de cortar una rama de un cedro alto y de plantarla “en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta”, me trae a la memoria la expresión de Jesús: “Cuando yo sea levantado en alto”.

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dom

10

jun

2018

X Domingo del tiempo ordinario

Gn 3,9-15; Sal 129; 2Cor 4, 13-5,1; Mc 3, 20-35

Siempre me impresiona la primera pregunta de Dios al hombre: “¿Dónde estás?”. Seguro que Él sabía dónde estaba, pero toma la iniciativa de buscarlo, de ir hacia Adán, aunque este se esconda.

La pregunta del Creador a Adán revela que Dios no abandona a su suerte a los humanos, ni les deja perecer en su desobediencia y pecado. El Creador no nos ha hecho para desentenderse de nosotros, que somos sus criaturas; por el contrario, siempre nos dará la oportunidad de encontrarnos con Él, porque Él desea encontrarse con nosotros.

El papa Francisco valora positivamente en muchas de sus enseñanzas sobre la misericordia este sentimiento del pecador, como esta respuesta de Adán a Dios, de que estaba escondido, avergonzado de su desnudez.

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