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Corazón de María

CONTEMPLACIÓN

María, tú eres las entrañas donde Dios se hizo hombre, el santuario del Verbo hecho carne, la custodia que lleva en su seno el Cuerpo de Cristo.

Tú eres la mediación querida por Dios para que su Hijo se sintiera amado, eres el jardín donde quiso Dios revelarse como nuevo Adán, el corazón enamorado, sobrecogido ante el misterio de Dios en ti.

Tú te haces compañera compasiva y solidaria de tu prima Isabel. Sabes estar en el momento de la necesidad, y después desaparecer. Tú guardas silencio ante la posible sospecha de tu maternidad.

Tú conservas en tu corazón lo que se dice de tu Hijo, quedas sobrecogida por lo que te dice de Él el anciano Simeón, eres sensible y llegas a exultar de alegría y a padecer angustia como todo ser humano.

Tú eres mujer atenta a la necesidad del prójimo, como lo fuiste en Caná, comprendes lo que significa la maternidad que supera la carne y la sangre y te conviertes en la mejor discípula de tu Hijo.

Tú apareces en el fondo de todos los acontecimientos dolorosos de tu Hijo, mantienes tu mirada para dar valor y fuerza a Jesús en su misión de entrega, y apareces de pie, recia y creyente junto a la Cruz.

Tú has recibido la misión de ser nuestra madre, has comprendido tu misión de reunir en oración a los discípulos de Jesús, a la vez que te dejas acompañar por nosotros.

Tú eres la bendita entre todas las mujeres, las entrañas de la Iglesia madre, la intercesión eficaz por nosotros ante tu Hijo. 

Santa María, ruega por nosotros. Madre de Dios, ruega por nosotros. Corazón inmaculado de María, ruega por nosotros.