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Sagrado Corazón de Jesús

EVANGELIO

“Al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis” (Jn 19, 33-35).

CONSIDERACIÓN

Hoy es la fiesta de la Sacratísima Humanidad, que diría Santa Teresa de Jesús, de contemplar a Jesús, quien tomó nuestra naturaleza y padeció nuestra contingencia corporal y mortal. Por esta opción divina de que el Hijo de Dios asumiera nuestra corporeidad, llevamos en nuestro cuerpo el testigo más próximo a la experiencia física, afectiva y corporal que tuvo el nacido de mujer, el Nazareno.

En la imagen de Jesús herido en el costado, cabe contemplar la resonancia de la creación del ser humano, cuando Dios infundió un sueño a Adán, y de su costado creó a la mujer. Del costado de Cristo nace la Iglesia, la esposa, por la que Jesús entrega su vida. Los bautizados con el agua del manantial redentor formamos la Iglesia, la familia de los hijos de Dios.

Los santos padres han contemplado en la acción del soldado que atraviesa el costado del Crucificado la correspondencia con el momento en el que Moisés golpeó la roca de la que brotó el manantial de agua en el que saciaron su sed los israelitas. Jesucristo se convierte en el manantial de agua viva, y quien se acerca a Él nunca tendrá sed de sentido.

ORACIÓN

“Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”.

PROPUESTA

Hoy es un día propicio para contemplar, agradecer, y suscitar los sentimientos afectivos más generosos hacia Jesús, hombre como nosotros, menos en el pecado.