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Semana del Cenaculo. Don de Sabiduría

SAGRADAS ESCRITURAS

Canta el salmista: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, mas se complace en la ley del Señor, ¡y medita su ley día y noche! Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien” (Sal 1, 1-3).

Santa Teresa: “¡Oh Sabiduría eterna! ¡Oh buen Enseñador! Y qué gran cosa es, hijas, un maestro sabio, temeroso, que previene a los peligros. Es todo el bien que un alma espiritual puede acá desear, porque es gran seguridad” (CP 37, 5).

CONSIDERACIÓN

Por el don de Sabiduría se juzgan las cosas según Dios, se fortalece la caridad y se nos dispone para una visión plena de Dios. Es un conocimiento impregnado por la caridad. Según santo Tomás de Aquino, es “sabor de Dios”. Se puede decir que el don de Sabiduría es correlativo de la virtud teologal de la caridad. Es luz que se recibe de lo alto. El don de la sabiduría perfecciona la virtud teologal de la caridad, produciendo un conocimiento nuevo, impregnado por el amor. Por el don de Sabiduría se experimenta el amor que Dios nos tiene y se le deja amar a Él en nosotros, y todo nos sirve para más amar. Gracias al don de Sabiduría se reinterpreta la realidad en un diálogo de amor con Dios.

ORACIÓN

“¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa? Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén” (Rom 11, 33-35). ¡Ven Espíritu Santo y daño el don de Sabiduría?

PROPUESTA 

¿Trasciendes la realidad, transfiguras los acontecimientos, ves con los ojos de Dios?