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Viernes Santo

EVANGELIO

“Sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. A Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua” (Jn 19, 28-30.33-34).

SANTOS PADRES

No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado, ambos, del costado. Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva” (San Juan Crisóstomo). 

SIETE PALABRAS

Hoy no cabe otra cosa que adorar en silencio al Crucificado. Él es la mayor manifestación del amor de Dios, su Hijo muerto en la Cruz para salvación de todos. Quedan en nuestra memoria como testamento sus últimas palabras:

"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34).

"Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23, 43).

"Mujer: He aquí a tu hijo. Hijo: he aquí a tu Madre" (Jn 19, 26).

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46)

"Tengo sed" (Jn 19, 28).

"Todo está consumado" (Jn 19,30).

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46).

PROPUESTA

Si no has podido ir a la iglesia, y tienes en casa un Crucifijo, enciende una candela y dale un beso. Adora a tu Redentor.