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La misericordia y la pecadora

EVANGELIO

Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Tú, ¿qué dices?». «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más» (Jn 8, 1-11).             

SANTOS PADRES

“¿Qué es la misericordia? No otra cosa sino una cierta miseria contraída en el corazón. La misericordia trae su nombre del dolor por un miserable, la palabra incluye otras dos: miseria y corazón. Se habla de misericordia cuando la miseria ajena toca y sacude tu corazón” (San Agustín). 

CONSIDERACIONES. DE LA CARTA DE FRANCISCO MISERICORDIA ET MISERA

Nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el abrazo de su perdón” (MM 2).

El futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, que lentamente pueden conducir a la desesperación. Se necesitan testigos de la esperanza” (MM4).

Todos tenemos necesidad de consuelo. Una palabra que da ánimo, un abrazo que te hace sentir comprendido…, son todas expresiones de la cercanía de Dios. A veces también el silencio es de gran ayuda; porque en algunos momentos no existen palabras para responder a los interrogantes del que sufre” (MM 13). 

PROPUESTA

¿Juzgas o perdonas?