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La autoridad moral de Jesús

Via Crucis III, Kloster Knechtsteden, Dormagen
Via Crucis III, Kloster Knechtsteden, Dormagen

EVANGELIO

“Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?». Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre». Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas» (Jn 7, 45-52).

SANTOS PADRES

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también, con ese deseo, aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin” (GS 37-38). 

CONSIDERACIONES

El texto evangélico denuncia los prejuicios. Muchas veces marginamos a una persona sin conocerla, solo por su origen o estrato social.

En su regla, San Benito observa que en el último que llega a la comunidad puede venir el Espíritu Santo, y lo hace como aviso a quienes se arrogan autoridad por el solo hecho de ser más antiguos.

La autoridad de Jesús procede de su identidad divina, y también de la coherencia de su vida. 

PROPUESTA

¿Te arrogas algún título de superioridad para defenderte de los demás?