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El auténtico médico

Via Crucis XIV, Desierto de las Palmas
Via Crucis XIV, Desierto de las Palmas

EVANGELIO

“Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado” (Jn 5, 5-9).

SANTOS PADRES

“Así pues, amadísimos, si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días cuaresmales nos invitan a ello de un modo más apremiante; si deseamos llegar a la Pascua santificados en el alma y en el cuerpo, debemos poner en interés especialísimo en la adquisición de esta virtud, que contiene en si todas las otras y cubre la multitud de los pecados” (San León Magno). 

CONSIDERACIONES

Jesús, se dirige espontáneamente al paralítico, se acerca a él y le ofrece curarlo precisamente en el lugar donde se invocaba al dios de la medicina, Esculapio, lo que demuestra palmariamente de dónde nos viene la salud.

Siempre me sorprende que Jesús indique al paralítico que cargue con la camilla, cuando ya no la necesita. Interpreto que se debe hacer memoria de dónde hemos sido rescatados, para no perecer en la vanidad.

La respuesta del paralítico a Jesús, en el texto latino, dice: “No tengo hombre”. E interpreto que el Hombre, el Ecce Homo, es quien levanta nuestra humanidad caída. 

PROPUESTA

¿Eres consciente de tu debilidad, y por ello sabes caminar humilde por la vida?