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La experiencia de desierto

Via Crucis V; Santa Clara, Molina de Aragón
Via Crucis V; Santa Clara, Molina de Aragón

EVANGELIO

“El Espíritu lo empujó al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».” (Mc 1, 12-15)

SANTOS PADRES

“Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigo y de tentaciones.” (San Agustín) 

CONSIDERACIONES

Observamos la concurrencia que se da entre el texto del Evangelio de Marcos, y el comienzo del libro del Génesis. Al principio, Adán, en medio de los animales, cayó en la tentación, y el ángel lo expulsó del Paraíso. Jesús en medio de las fieras venció la tentación y los ángeles le servían.

San Agustín interpreta magistralmente el sentido de la tentación, sin ella no hay progreso, ni se acrisola la fidelidad. En la prueba se quilata el discípulo.

Si hay tentación, hay vida. Jesús, recién bautizado, sufre la embestida de Satanás. Los bautizados no podremos carecer de combates.

PROPUESTA  

Los que confían en el Señor no tiemblan, están firmes y no vacilan: “Confiad siempre en Dios, es el camino recto”.