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Solo por fe

 

Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba” (Hbr 11, 8).

Cuando se mueve la tierra donde asientas los pies, y has perdido la referencia entrañable a seres queridos, de manera especial a la madre, en esos momentos de inestabilidad emocional, si puedes trascender el instante y sentirte en la Cruz de Jesús, experimentarás alivio y esperanza.

Cuando el largo tiempo de pandemia te ha producido ensimismamiento, introversión, miedo a salir y a relacionarte, si en esa circunstancia rompes el cerco que te aísla y te atreves a rezar por todos, a entablar la relación espiritual y hasta el gesto virtual, experimentarás cómo se deshiela tu corazón. 

Cuando has tenido que prescindir de consumos habituales, de tiempos de ocio, de gastos secundarios, por merma de tu capacidad económica y de disponibilidad, si aceptas la limitación y hasta el empobrecimiento, descubrirás lo que es esencial y lo que es secundario, y cómo se puede vivir con dignidad sin gastos superfluos.

Cuando tu mente te adelanta presagios negativos y llegas a entristecerte por adelantar el futuro oscuro, si te atreves a poner un muro en tu mente y vives el momento presente, introduciendo en él la dimensión trascendente de la vida, experimentarás libertad interior, y hasta descubrirás que es posible cruzar las jornadas con fuerza suficiente.

Cuando has perdido el trabajo, o se te obliga a hacerlo en casa, con la contingencia de carecer de relación social, y te puede apesadumbrar el encerramiento, si logras establecer un ritmo alternante en tu jornada, con ratos de ocio, lectura, trabajo, oración y vida familiar, sentirás cómo pasa el tiempo sin tanta pesadez, y evitarás el riesgo de la desgana, la apatía, y hasta el peligro de la melancolía.

Cuando añoras escenas que has vivido, celebraciones, acontecimientos, tradiciones o encuentros, no dejes que te domine la nostalgia. Espera un tiempo nuevo, la naturaleza humana sabrá sobreponerse y hará de la necesidad, virtud. En tiempo de angostura han surgido obras inmortales, creaciones artísticas y experiencias líricas y místicas.

Cuando has tocado el límite y crees que ya no tienes fuerzas para soportar más pruebas y te abruma la hipótesis de la enfermedad, del contagio, de la quiebra o del despojo, si en esos momentos te atreves a mirar la historia de tejas arriba, sentirás consuelo, esperanza y ayuda porque descubrirás que no estás solo.  

Estas consideraciones me las digo a mi mismo, y te las ofrezco.