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Epifanía, noche de Reyes

Hoy se manifiesta la gloria de Dios,

Y brilla en la hondura la voz amiga.

No se equivoca quien de noche espera, 

ni pierde el tiempo quien ama y confía.

La estrella guía los pasos perdidos,

de los que miran siempre al horizonte,

se atreven a seguir la luz, a tientas,

la que brinda cada acontecimiento.

La bondad transforma la noche oscura.

El gesto amable rompe la tiniebla,

Se enciende el hogar en el frío invierno,

por manos alargadas solidarias. 

Sin ruido, se marcan las huellas hondas,

en la nieve caída tan temprano,

del amor anónimo regalado,

sin firma humana que reclame el don.

Nadie revindica protagonismo,

de la acción noble hecha sacramento.

Y cabe sentir el amor divino,

artesanía de calor humano.

Tú también puedes ser destinatario

del regalo del cielo hecho Niño,

y cabe que te hagas el testigo,

de que existe el amor y la belleza.

Tú puedes convertirte en mensajero

Epifanía de noticias buenas,

por saberte colmado de alegría,  

cada día repleto de esperanza.