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Tercer Sábado de Adviento

TEXTO EVANGÉLICO

«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1, 13-17).

CONCURRENCIAS

«Perdón, por tu vida, mi señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida». Y Elcaná se postró allí ante el Señor. (1Sa 1, 26-28). 

“«¿Eres tú el hombre que habló a mi esposa?». Respondió: «Yo soy». Manoj dijo: «Ahora que se van a cumplir tus palabras, ¿cuál será la norma de vida del niño y el comportamiento respecto a su misión?». El ángel del Señor le respondió: «La mujer ha de guardarse de todo cuanto le dije. No probará nada que provenga del fruto de la vid. No beberá vino o licor, ni probará nada impuro. Guardará cuanto le ordené»” (Jue 13, 11-14).

RESONANCIAS

El padre de Juan, Zacarías —marido de Isabel, pariente de María—, era sacerdote del culto del Antiguo Testamento. Él no creyó de inmediato, y por eso quedó mudo hasta el día de la circuncisión del niño. Animado por el Espíritu Santo, Zacarías habló así de la misión de su hijo: «Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de sus pecados» (Lc 1, 76-77” (Benedicto XVI, Ángelus, 24 de junio 2012).

¡Gloria a ti, oh Padre, Dios de Abraham, Isaac y Jacob! Tú enviaste a tus siervos, los profetas, a proclamar tu palabra de amor fiel y a llamar a tu pueblo al arrepentimiento. En las orillas del río Jordán suscitaste a Juan Bautista, una voz que clama en el desierto, enviado para toda la región del Jordán, a preparar el camino del Señor, a anunciar la venida de Jesús” (Juan Pablo II, viaje a Jordania, 21 de marzo 2000).

CONTEMPLACIÓN  

Dios ha venido actuando en la historia. Ha suscitado jueces y profetas para que guiaran a su pueblo a la tierra de la promesa, y escogió a san Juan Bautista como precursor de Jesús. Estamos a las puertas de la Navidad, preparemos el camino al Señor.