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Tercer Jueves de Adviento

TEXTO EVANGÉLICO

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce” (Mt 1, 16-17).

CONCURRENCIAS

«Estableceré después de ti a un descendiente tuyo, un hijo de tus entrañas y consolidaré su reino... Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo” (2 S 7, 12ss).

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. (Mt 1,20).

“Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo, y lo curó, de suerte que el mudo hablaba y veía. Y toda la multitud asombrada decía: «¿No será este el hijo de David?». (Mt 12, 22-23)

“Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».” (Mt 20, 9)

RESONANCIAS

“A decir verdad, Mateo ofrece también una especie de datación, al comenzar su Evangelio con el árbol genealógico de Jesús, formado por la estirpe de Abraham y la estirpe de David: presenta a Jesús como el heredero tanto de la promesa a Abraham como del compromiso de Dios con David, al cual había prometido un reinado eterno, no obstante, todos los pecados de Israel y todos los castigos de Dios. Según esta genealogía, la historia se divide en tres periodos de catorce generaciones —catorce es el valor numérico del nombre de David—: de Abraham a David, de David al exilio babilónico y después otro nuevo periodo de catorce generaciones. Precisamente el hecho de que hayan transcurrido catorce generaciones indica que por fin ha llegado la hora del David definitivo, del renovado reinado davídico, entendido como instauración del reinado de Dios” (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret).

CONTEMPLACIÓN

Hoy comenzamos el tiempo de preparación inmediata de la Navidad. Desde hoy, 17 de diciembre hasta el día 24, las lecturas nos aproximan al acontecimiento que funda nuestra fe, el cumplimiento de las profecías en Jesús, descendiente de la Casa de David, y que nació en la ciudad de David, Belén. Apresurémonos a disponer el espacio interior donde recibir a Jesús