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Tercer Miércoles de Adviento

TEXTO EVANGÉLICO

«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”» En aquella hora curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Y respondiendo, les dijo: «Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!» (Lc 7, 20-23).

CONCURRENCIAS

“Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».  Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír»” (Lc 4, 16-21).

“Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, | lo que contemplamos y palparon nuestras manos | acerca del Verbo de la vida; pues la Vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos” (1Jn 1, 1-3).þ

RESONANCIAS

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serian. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz” (San Agustín, Confesiones). 

“1º punto. Es ver las personas con la vista de la imaginación, y sacando algún provecho de la vista. 2º punto. Oír con el oído lo que hablan o pueden hablar, y sacar dello algún provecho. El 3º: oler y gustar con el olfato y con el gusto la infinita suavidad y dulzura de la divinidad del ánima y de sus virtudes y de todo. 4º punto: tocar con el tacto, sí como abrazar y besar los lugares donde tales personas pisan y se asientan, siempre procurando de sacar provecho de ello” (San Ignacio EE, meditación sobre el nacimiento).

CONTEMPLACIÓN 

Despierta los sentidos, ábrete al anuncio más esperanzador, conviértete en testigo del paso del Señor, reaviva en ti los acontecimientos favorables que se han grabado en tu memoria. El Adviento es tiempo propicio para percibir los detalles del amor divino.