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Nacimiento de la Virgen María

Nana 

 

Duérmete mi niña, duerme,

Que los ángeles te cuidan,

Dios mismo en ti se extasía,

al verte recién nacida. 

Tú no sabes a esta hora

la gracia que te remece,

pero tu Hacedor se admira

de verte de gracia llena. 

Hoy sabemos que tu infancia

fue diseño providente,

sin que tú te dieras cuenta

creciste siendo capaz, 

para recibir el don

de hacernos en ti presente

el Emmanuel compañero, 

el Hijo de tus entrañas.

 

Los profetas te invocaron

virgen, esposa, y novia,

doncella de Nazaret,

rebosante de hermosura. 

Fue la bondad en tu alma,

la gracia en tu corazón,

la sonrisa en tu rostro,

el brillo de tu mirada 

el sello del Creador,

derroche de su belleza.

¡Da a nuestra naturaleza 

su más alta vocación!