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Detrás del Pastor

Al buen pastor “le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz” (Jn 10,3-4).

EL BUEN PASTOR CAMINA DELANTE DE LAS OVEJAS

Caminar por delante es abrir camino, afrontar riesgos, dar ejemplo. Ir por delante sella el compromiso de acompañar. El que nos precede no se arredra, demuestra valor, hace de guía, da seguridad, compromete sus pasos, ofrece confianza. En su último viaje a Jerusalén, Jesús va por delante de sus discípulos: Estaban subiendo por el camino hacia Jerusalén y Jesús iba delante de ellos” (Mc 10, 32).

Jesús va por delante. No nos llama donde Él no va. Donde está él quiere que estemos también nosotros, y no nos engaña. La seducción del maestro es auténtica, no nos pide más de lo que Él nos da. Él va primero, Él es la cabeza. “Me sedujiste, Señor”.

Si ponemos los ojos en Él todo nos será fácil. La fatiga nos asalta cuando perdemos de vista al guía. Jesús se presenta como Buen Pastor, que va por delante y guía a quienes lo siguen. “Poned los ojos en el Crucificado y haráseos todo poco” (Santa Teresa de Jesús, Moradas VII, 4, 8).

SEGUIR AL PASTOR

Al pastor bueno, que va por delante, le siguen las ovejas porque lo conocen.  El seguimiento es la respuesta acertada, es caminar tras los pasos de quien nos precede. Seguir significa fiarse, obedecer, ser humildes. En el seguimiento no vale el movimiento personalista, ni el protagonismo vanidoso. Se va detrás del guía, por la senda que Él encabeza. El pastor va delante y las ovejas lo siguen, las que conocen su voz, las que se sienten llamadas por su nombre. No es posible que alguien se llame a sí mismo para el seguimiento. Solo es posible como respuesta a la voz reconocida del Pastor. No cabe inventarse la llamada; quien lo haga no tendrá fuerzas para llevar a término el proyecto. Importa mucho tener conciencia de haber sido llamados por el nombre propio por el Pastor bueno. “Aquí estoy porque me has llamado” (1Sam 3, 5).

VIVIR EN LA PRESENCIA DEL PASTOR

Seguir a quien va por delante es caminar en su presencia, ante Él, ante sus ojos. Saberse en presencia del Pastor bueno ayuda al seguimiento, a no perder el camino, porque el Pastor es el camino. 

Vivir en la presencia de Dios es práctica recomendada por los maestros espirituales. Si Jesús personaliza la imagen del Pastor, a nosotros nos corresponde seguirlo y vivir en su presencia, delante de Él. 

Quien sigue a Jesús no se equivoca.  Quien lo sigue va por el camino recto, quien sigue a Jesús avanza siempre con la certeza de saberse en su presencia, ante su mirada entrañable, y se tiene conciencia de que si nos despistamos, Él que nos echará de menos y nos buscará.