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Por las mismas pisadas

Me fui conmigo mismo a la espesura, guiado por los pasos más antiguos, veredas emboscadas entre zarzales, para ver los paisajes retenidos.

Recordé los antiguos caminos, guardados en la mirada temprana, cuando a solas recorrí estos parajes, como si en verdad fuera yo el primero.

Me he encontrado igual de solitario. Como dicen del primer Adán,

recreé el paseo de Dios y el ser humano, al caer la tarde, junto al río.

Nada ni nadie fueron testigos.

El bordón fue compañero amigo en la subida áspera, pero distinta,

al imaginar que no iba solo por el camino.

Impresiona el eco de los montes,

el cantar de la cascada en primavera. Saluda el amarillo de la aliaga,

Y el águila vuela en las alturas.

Me he parado en el repecho a solas, a la vera del sendero.

Tomé el descanso y con el verso se hizo llevadera la fatiga.

Es privilegio saberse compañero de quien llena todo el universo, al tiempo de avanzar en solitario,

mas con el eco de su presencia dentro.

Valga por tantos el camino arduo, en especial por los samaritanos,

y por los enfermos, ¡cuántos quisieran cansar su cuerpo en andadura! 

Por ellos, Señor, por ellos.