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Iconos de Pascua: El sepulcro vacío

“Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.” (Mc 16, 9-11) “El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado” (Lc 24, 1). “Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro.” (Mc 16, 1-2). “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana,

fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro” (Mt 26, 1). El Cuarto Evangelio individualiza a la testigo madrugadora: María Magdalena (Jn 20, 11).

Los Evangelios coinciden en señalar la osada presencia de las mujeres que acompañaron a Jesús en sus caminos, y las describen a primera hora del día primero de la semana, atreviéndose a ir al sepulcro, donde habían colocado a Jesús

Sabemos que los relatos de pascua son catequéticos, y que cada evangelista refiere de distinta manera las experiencias pascuales de los discípulos, pero todos concurren en señalar que las primeras en averiguar que el sepulcro de Jesús estaba vacío fueron ellas, las discípulas del Maestro.

San Juan ubica la escena de Pascua en el jardín o huerto y pone en boca de Jesús, el nuevo Adán, la expresión: “mujer”, para llamar a María Magdalena. El autor sagrado describe el encuentro del Resucitado con María Magdalena en clara concurrencia con el pasaje de la creación primera, donde Adán llamará también a Eva “mujer”. Con esta clave, la presencia de la mujer en los relatos pascuales, se redime sin duda la referencia a quien pudo ofrecer el fruto prohibido a Adán; la MUJER es María, la madre de Jesús, la que nos da el fruto bendito y redentor de Jesucristo.

Sin duda, si hay algunos protagonistas destacados en las secuencias evangélicas pascuales, son precisamente las mujeres. Teniendo en cuenta la cultura social de aquellos momentos históricos, comprendemos que Dios, a la hora de transmitir la revelación, no lo hace a través de mediaciones protocolarias, sino que las elige un tanto paradójicas. Con ello reclama la fe en el mensaje, pues cabe que no se tuviera en consideración la noticia de la resurrección de Jesús, por haber sido anunciada por mujeres, como hicieron algunos discípulos

PROPUESTA 

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