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Iconos de Pascua: El Cenáculo

El Cenáculo
El Cenáculo

“Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros».  Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. (Lc 24, 36-42)                                                       

En los relatos pascuales, se observan distintos escenarios, en los que Jesús se deja sentir resucitado. El huerto-jardín; el camino y la posada; la orilla del mar de Galilea y el cenáculo o casa, donde permanecen encerrados los discípulos.

Cuando nos sentimos confinados, y nos asalta el nerviosismo ante cualquier nueva presencia, por si es portadora del virus, cuando al estar encerrados, cabe que se acrecienten síndromes depresivos por las noticias, ciertas o inventadas, que nos llegan por distintos medios, la presencia de Jesús resucitado, que atraviesa las paredes para desear la paz a los suyos, es motivo de esperanza.

Si tu casa está blindada, si te sientes solo en ella, si te defiendes de cualquier visita; si tampoco puedes relacionarte con quien quisieras, el Resucitado tiene el poder de atravesar todo aislamiento y decir al corazón: “Soy yo, no tengáis miedo”. “Paz a vosotros”. Y para no sentir agravio por su estado glorioso y el tuyo quizá tan hundido, te muestra las llagas de sus manos.

No te defiendas del saludo restaurador de Jesucristo; Él conoce tus miedos, tu situación de enclaustramiento, y llega hasta ahí, hasta lo más profundo de tu ser. ¡Cuántos testimonios nos llegan de quienes estos días han vivido una especial presencia en el recinto doméstico, y se han encontrado todos los miembros de la familia de una manera diferente, rezando juntos, escuchado la Palabra o algún comentario relacionado con el Misterio Pascual!

Me ha impresionado el testimonio de un cura amigo, quien al tiempo que acompañaba en los entierros, y por ello podía salir de casa, avisaba a personas que deseaban recibir la Eucaristía, y se la daba por las ventanas, porque mendigaban en su soledad el Sacramento.

Jesús tiene poder para hacerse presente en nuestros cenáculos, no solo en el salón de nuestras casas, sino en el interior del corazón. Te deseo la experiencia íntima del paso del Señor resucitado, que te dé el mejor alivio, la paz interior.

PROPUESTA

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