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Iconos de Pascua: Camino de Emaús

“Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas!” (Lc 24, 21-25)

No te enojes si en este tiempo nuevo, de Pascua florecida, sientes el ánimo cansado, a pesar de creer que es mayor el don que la demanda, y que si hubo muerte es más la vida, la que nos anuncian muy temprano, al alba.

Fíjate en aquellos que, avisados para esperar el trance, sin embargo no supieron darle crédito, y muerto el Señor, cayeron en tristeza y fueron escépticos ante el mensaje de las mujeres en la mañana de Pascua.

Los dos que emprendieron el camino hacia ningún sito, también Dídimo Tomás, refractario a toda buena nueva, incluso el mismo Pedro que volvió a sus quehaceres, todos ellos tuvieron que sufrir un proceso para cambiar sus ojos y su mirada.

Ya no sirve palpar para creer, sino que aun sin ver, es posible la certeza, si se cree en el mensaje difundido desde primera hora del domingo de Pascua. Jesucristo no está muerto, y lo han visto aquellos que huían desalentados cuando les partió el pan en la posada.

En este momento tan extremo, por haber sufrido hasta la muerte entre los tuyos, has quedado bloqueado en tus creencias y ya no sabes si es verdad o no la vida, no te impongo certezas; solo te recuerdo que aquellos que estuvieron tanto tiempo junto al Maestro y al verlo muerto pensaron que era inútil esperar por más tiempo, luego comprendieron su error, el de resistirse a la verdad transformadora, la de Cristo resucitado.

Si aquellos más íntimos del Nazareno, tuvieron que atravesar la duda, el miedo, hasta el desespero, y pensaron que todo era un fracaso, en tu caso no te castigues si en estas circunstancias dolorosas sufres, estás escéptico, y dudas.

Pero, si das fe al Evangelio, si acoges lo que muchos han creído desde siglos, incluso a pesar de ser perseguidos por ser cristianos, te auguro la paz en tu corazón y la esperanza. ¡Cuánta soledad se cierne sobre el ser cuando se pierde la esperanza!

Déjame que te diga, aunque tardes en comprenderlo, como tardaron también los discípulos de Jesús, que no estamos destinados a la muerte, aunque tengamos que pasar esa frontera, y desde el triunfo del Señor, me atrevo a desearte, para cuando puedas asumirlo, feliz Pascua Florida.

PROPUESTA

 ¿Te encuentras escéptico, desesperanzado, huyendo…? ¿Has reconocido a Jesús?