Lunes Santo

EL PERFUME DE BETANIA 

Ahora necesitamos más que nunca que se rompa el frasco de perfume costoso a los pies del Señor, que hoy son todos los que viven las horas más difíciles, como las que también vivió Jesús en vísperas de su Pasión.

El Evangelio describe la escena: María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Jn 12, 3).

¡Cuántas horas anónimas de amor, delicadeza o cuidados intensivos se han derramado estos días! La humanidad derrocha gratuidad, amistad, gestos solidarios. No es posible la especulación; quien en esta hora calcula ganancias es malvado, egoísta y miserable. El Evangelio denuncia tal posibilidad en la figura del discípulo traidor. El refrán señala la codicia posible en un caso así: “A río revuelto, ganancia de “pecadores…” 

Es tiempo de ser Betania, de expresar amistad, de hacer ofrenda, de saber estar a la altura de la necesidad del otro y de sus sentimientos. Gracias a la belleza respiramos. Gracias a la gratuidad el mundo subsiste, gracias al perfume de la oración callada seguimos existiendo.

Cuando las circunstancias acosan, es opción liberadora saber vivir la esencia de lo pequeño, del gesto sensible, de la atención amiga. Para siempre, dice Jesús, se recordará la generosidad de la mujer pecadora.

GRATUIDAD

Se han roto los cálculos económicos, los proyectos especuladores, la seguridad de nuestros talismanes. Es hora de lo más noble del corazón, de la esencia de la vida, de valorar lo que quizá ni siquiera apreciábamos en tiempos de abundancia.

PROPUESTA 

 ¿En qué puedes colaborar para ser frasco de perfume derramado en esta hora de sufrimiento?