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V Domingo de Cuaresma

VIII:- JESÚS SE DIRIGE A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

Tenemos expresa noticia de que Jesús se detuvo en el camino al Calvario y habló a la mujeres: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Lc 23, 28). Pero Aquel que consuela las lágrimas de ellas, también lloró. 

Este domingo, el Evangelio nos sitúa en Betania, con motivo de la muerte de Lázaro, el amigo de Jesús, y la escena narra la conversación que el Maestro mantiene con Marta y con María, escenas que nos demuestran la sensibilidad y compasión del Nazareno. Por ejemplo, le dice a Marta: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; (Jn 11, 23-25). “Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano». Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado». Le contestaron: «Señor, ven a verlo». Jesús se echó a llorar” (Jn 11, 32-34).

BETANIA

A medida que vamos acercándonos a los días de la Pasión del Señor, deberíamos crecer en sentimientos compasivos. Él es sensible a nuestros gestos de amistad, y también a nuestro dolor. Quien lloró por dos veces en Betania, agradece que nos apiademos de su sufrimiento, sobre todo aquellos que, como Marta y María, lloran la pérdida de seres queridos, especialmente si han muerto siendo jóvenes.

Las entrañas conmovidas de Jesús nos deben mover a tener misericordia con los que lloran. No significa debilidad ni falta de hombría emocionarse ante el dolor del prójimo, pero no puede quedar reducida nuestra compasión a mera emoción sentimental.

PROPUESTA

Ante las constantes noticias de sufrimiento, ¿te sientes endurecido ante el dolor del prójimo? ¿Las escuchas como quien ve un espectáculo? ¿Te conmueves y practicas alguna obra de misericordia? “Dichosos los que lloran, porque serán consolados”.