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IV Sábado de Cuaresma

VII.- JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

El peso físico de la cruz puede derrumbar a una persona que ha padecido flagelación, que lleva toda la noche sin dormir, y que soporta a una multitud que le insulta.

Pero es sobre todo el peso moral lo que puede hundir a una persona, y aunque no constan las caídas de Jesús en el camino al Calvario, sí que sabemos el desprecio que sufrió. 

Hoy, el Evangelio nos refiere el rechazo del que era objeto Jesús por prejuicios étnicos. «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas» (Jn 7, 42. 52).

ADVERTENCIA

Al ver cómo las autoridades de Jerusalén eran refractarias a la doctrina del Galileo y se oponían a Él por su origen, debemos estar atentos, no sea que también sucedan entre nosotros las fobias y las filias, no tanto por lo que hacen las personas, sino por mera ideología.

A Jesús no le derrumba tanto el peso de la cruz, como ver a quienes han sido los destinatarios de su misericordia a través de tantos signos como ha hecho, aparecer violentos, desacreditándolo por el solo hecho de ser nazareno, con lo que el rechazo también salpica a su madre.

PROPUESTA 

¿Te descubres con pensamientos sectarios, ideologizados? ¿Consideras a las personas por lo que son?