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IV Jueves de Cuaresma

V.- EL CIRINEO AYUDA JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Es relativamente fácil acercarse a las iglesias para contemplar piadosamente a Jesús Nazareno, que lleva sobre sus hombros el madero de la Cruz, y tener gestos de piedad para con Él, con deseos de ayudarle a llevar el peso que le rinde, camino del Calvario.

 

El Evangelio que hoy se proclama nos confronta, y nos produce un verdadero discernimiento: “Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres (Jn 5, 39-41). La ayuda del Cirineo a Jesús no es tanto lo que a él le libra de la carga pesada, cuanto el honor de poder ayudar a quien vemos sometido a la prueba del dolor.

MANOS SOLIDARIAS

“Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús” (Lc 23, 26). Sorprende lo que señala el evangelista: Jesús va siempre delante. Así también lo vemos en su última subida a Jerusalén: “Estaban subiendo por el camino hacia Jerusalén y Jesús iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo seguían tenían miedo” (Mc 10, 32). Santa Teresa se hace eco de esta imagen cuando señala: “No me ha venido trabajo que, mirándoos a Vos cuál estuvisteis delante de los jueces, no se me haga bueno de sufrir. Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir” (Vida 22, 6).

PROPUESTA

 

¿Te sientes forzado a llevar tu cruz, o caminas decidido? ¿Ayudas a otros a llevar la suya?