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Ante la prolongación de la cuarentena

Ahora que se oscurece el horizonte,

quiero enviarte un mensaje de respiro,

una llamada a la buena memoria,

ejercicio de vuelta a Galilea.

Se cierne el nubarrón y la tormenta,

el bando no da tregua a los retornos,

cada uno en su casa, es la orden,

Mas sabes que el secreto está muy adentro.

Que te llegue certeza de mi ruego,

la Palabra rezada en el silencio,

la luz tintineante del sagrario,

la lámpara votiva permanente.

Que te llegue el olor a campo en flor,

el aroma a tomillo y a romero,

belleza florecida del cerezo,

jacinto y narciso ¡tan abiertos!

Huele a humedad, a tierra bendecida,

los árboles del bosque se han limpiado,

corren el manantial y los chorrones,

y la fuente crecida en su caudal.

Quiero enviarte un vaso de agua clara,

Una mirada al cielo, a las estrellas,

e irrumpe la salmodia vespertina,

el canto cadencioso de las horas.

Hoy es por ti mi exilio y mi silencio.

Hoy es por ti mi estancia en oración.

Aunque no lo sepas te traigo al altar, 

Quien nos mira a ti también te quiere.