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IV Domingo de Cuaresma

VIA CRUCIS

Estamos a 15 días del Domingo de Ramos, y en el deseo de acercarnos de manera orante y solidaria a la Semana Santa, haremos estación diaria en los pasos que conmemoran la Pasión del Señor.

I.- JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Las autoridades andaban pensando cómo condenar a Jesús, y se afirmaban cada vez más en el propósito de matarlo. 

Hoy, el texto evangélico nos ofrece una de las razones por las que los fariseos se defendían de Jesús, e intentaban justificar la decisión de condenarlo a muerte: porque quebrantaba el sábado. “Los fariseos le preguntaban (al ciego) cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta» (Jn 9, 15-17).

LA FE

Es día de abrir los ojos, de superar todo prejuicio, de estar atentos, no sea que nos dejemos llevar por el ambiente, y condenemos a personas sin conocerlas. ¡Qué fácil es caer en la trampa ideológica de ver bueno o malo aquello que los poderes fácticos nos imponen!

 “Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos: «He aquí a vuestro rey». Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera; crucifícalo!» Pilato les dijo: «¿A vuestro rey voy a crucificar?» Contestaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que al César». Entonces se lo entregó para que lo crucificaran” (Jn 19, 14-16). Ante la decisión de Pilato de entregar a la pena capital a Jesús, cabe traer a los labios y al corazón la recitación sálmica: “Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan” (Sal 22, 4).

PROPUESTA 

¿Te sorprendes haciendo juicios negativos sobre los demás?