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Oración a San José

Hoy Nazaret se vuelve referencia.

La casa de José, el carpintero

es hogar acogedor, humilde, discreto.

En un renglón se cuenta la treintena

del día a día de la familia

de Aquel que hizo el universo.

Hijo, de David, José, el de María,

¿Cómo viviste tus jornadas cotidianas,

las tareas de familia, y las artesanas?

Hoy te conviertes en patrono de la vida en casa,

referencia en las labores diarias,

envuelto de silencio y de misterio.

¿Qué te mantuvo fiel y gozoso

en una forma de vida tan sencilla,

si eras consciente de tanto acontecimiento?

¿Qué anclaba tu corazón sereno?

Y siento, por intuición, que era dar valor,

a cada instante, a lo ordinario.

Nada sobresale en tu biografía,

y nos da razón de comprendernos en ti,

en este tiempo anónimo, Carpintero.

¡Cómo se valora hoy poder poner las manos

con gozo en la tarea acostumbrada,

y en aislamiento doméstico!

¡Cómo viene a la memoria tu modo de vida

y de familia, fundada en el amor sincero,

en la fe y el respeto, en obediencia!

Tú, que has conocido el silencio,

acompaña a quienes viven horas de aislamiento.

Intercede ante Jesús, en esta hora recia.

Que tu esposa, santa María, reciba

por tus ruegos nuestra súplica,

y ayudadnos a ser artesanos en el silencio.

Ayúdanos a ser creyentes en las pruebas,

esperanzados en la Providencia,

testigos del paso del Ángel del Señor por nuestras vidas.