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En tiempos recios

Viene a mi memoria el tiempo solitario,

allá por mi veintena, solo en el Sistal,

cuando pasaba el día mirando al cielo,

solo en los montes, leyendo la Palabra.

Recuerdo, muy vivo, el Tú de referencia,

Aquel que muy bien conoce la intemperie.

Fue raíz profunda el tiempo de desierto,

las horas de exilio, camino de Éxodo.

Suplicaba al Señor porque alguien llegara,

como noticia buena, y rostro humano.

Y hoy descubro razón de la templanza,

al permanecer sereno en tiempos recios.

¿Cómo pasar el día sin la acogida,

sin viajes ni tareas por oficio?

Y descubro el secreto en el hondón del alma:

Rezo, descanso, escribo, leo, camino.

La paz es respiro, la fe es horizonte,

La esperanza es presente, el amor gratuito.

Sabed que os siento presentes en la ausencia,

Orante, por vosotros hecho ofrenda.

Quisiera transmitiros naturaleza

la flor del romero, esplendor del cerezo

belleza del jacinto, olor a incienso.

 

Y a quedar de rodillas por embeleso