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II Martes de Cuaresma

PROCESO

En el camino espiritual, y a medida que se avanza en el curso de la vida, uno se va dando cuenta de la diferencia entre hablar de memoria y lo que dice como fruto de la experiencia.

Si uno es sincero consigo mismo, pronto se da cuenta de que no sirven los puntos de honra, que diría santa Teresa, ni para el progreso espiritual, ni para acompañar a otros.

Hoy las personas son muy sensibles a la coherencia de vida y al testimonio personal, y no valen los argumentos de autoridad; quien los emplea, aunque obtenga el sometimiento, no logra la adhesión del corazón. 

El tiempo cuaresmal es propicio para despojarnos de toda apariencia, y para crecer en autenticidad.

META

Jesús nos enseña lo que debemos abandonar, y con lo que debemos equiparnos. Debemos dejar toda sobreestima, y crecer en honestidad, sencillez y autenticidad. “Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido»” (Mt 23, 8-12).

PROPUESTA 

¿Te sientes aludido en la denuncia de Jesús: “Todo lo que hacen es para que los vea la gente”, o buscas el camino de la sencillez?