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Gracias-perdón

Queridos amigos:

¡Qué providencia, encontrarnos esta tarde! Hoy es Nuestra Señora de Lourdes, Jornada Mundial del Enfermo, que esta vez tiene por lema: “Acompañar en la soledad”. La soledad, posiblemente sea la enfermedad del siglo XXI.

Sí, providencia, porque los cistercienses hemos recibido de nuestros fundadores la devoción a nuestra Madre la Virgen María, y muchas veces escuchamos que nos dice: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5). 

Desde el encuentro de enero, hemos celebrado dos solemnidades muy importantes para nuestra vida, que son de gran ayuda en nuestro camino de ser sólo para Dios. El 26 de enero, nuestros Padres Fundadores, los santos Roberto, Alberico y Esteban, y el 2 de febrero, Día de la Presentación del Señor y la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Este año, en el día de los fundadores, hemos recordado la Carta de Caridad, documento fundacional de la orden cisterciense, que el pasado 23 de diciembre cumplió 900 años. Nuestro Abad General ha resaltado de forma particular una palabra de este documento: “Prodesse Omnibus”, que significa: servir o desear beneficiar a todos. Él, en su carta de Navidad nos entregó esta palabra como regalo, diciendo: “Os la ofrezco como una pregunta que nos interroga y estimula, quizás sólo para darnos cuenta de que para beneficiar verdaderamente a todos necesitamos una gran caridad, que sólo Dios puede comunicarnos y que, por lo tanto, debemos suplicar juntos, con humildad y fe” (P. Mauro-Giuseppe Lepori). Este regalo nos trae a la memoria y al corazón las palabras de Jesús: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5). Rogamos al Dueño de la mies que lleve a término la obra que comenzó en nosotras, y le damos siempre gracias por su amor incondicional y gratuito, como decía Madre Teresita: “Gracias-Perdón” “Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rm 11, 29).

La Virgen, la Madre de Dios, modelo de acompañamiento para los enfermos, es guía para los cistercienses en nuestro deseo de beneficiar a todos. “La vida consagrada con María, esperanza de un mundo sufriente”, es el lema de la Jornada de este año. Tal vez ahora más que en otros momentos de la historia, hemos de acogernos a nuestra Madre y pedir su ayuda e intercesión, para imitar su fe, su entrega confiada a la voluntad del Padre y vivir, como ella en Nazaret, en humildad, sencillez y alabanza. 

vuestras hermanas de Buenafuente del Sistal