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II Sábado de Adviento

VISITACIÓN

Tú puedes levantarte como María y, como ella, confiar en tu decisión de darte a los demás, aunque te parezca algo arriesgado.

No deja de ser significativa la actitud de María para estos tiempos un tanto narcisistas y ensimismados, donde impera el subjetivismo y la autorreferencialidad que tanto denuncia el Papa.

Un cristiano no es aquel que se complace en sí mismo, egocéntrico. Francisco muestra su preocupación ante los jóvenes cuando en los encuentros con ellos dan más importancia a hacerse un selfi o una autofoto que a saludarse con la mano: “El mundo de las comunicaciones virtuales es bueno, pero cuando se vuelve enajenante, hace que te olvides de dar la mano, hace que saludes con el teléfono”.

María sale de sí, es la mujer plena, va hacia el otro. Si alguien pudiera justificarse en permanecer ensimismada, sería la joven nazarena, por el misterio en el que se sintió envuelta.

La Visitación de María nos enseña el camino de la plenitud humana, que se adquiere en la medida en que uno da más importancia al tú que al yo. La persona se realiza en la alteridad, según sean sus relaciones.

La Visitación de María a su prima contrasta con la posible tendencia de relacionarse solo virtualmente. El papa advierte a los jóvenes: “No es sano confundir la comunicación con el mero contacto virtual” (ChV 88).  “Los jóvenes de hoy son los primeros en hacer esta síntesis entre lo personal, lo propio de cada cultura, y lo global. Pero esto requiere que logren pasar del contacto virtual a una buena y sana comunicación” (ChV 90).

María se abraza con Isabel, y en las entrañas de ambas brota la alegría de la plenitud. ¿Te sientes aludido en la advertencia que hace el Papa sobe los nuevos medios? Un peregrino a Tierra Santa me comentaba que algunos ven los lugares santos por el teléfono, sin contemplar siquiera con sus ojos la realidad. 

Recordemos en el día de hoy a san Juan de la Cruz, poeta y místico, que anhelaba la unión amorosa con Jesucristo.