· 

II Martes de Adviento

VISITACIÓN

En Alemania, esta segunda semana de Adviento en las iglesias se representa el misterio gozoso de la Visitación de María a su prima santa Isabel. Al igual que en España, se monta el belén, y allí se reconstruyen las escenas previas a la Navidad, en un contexto de alegría y de fiesta, que se manifiesta especialmente en los mercadillos navideños (Weihnachtsmarkt). 

El pasaje evangélico, que narra la escena de la Visitación, nos invita, a la vez que al ejercicio de la hospitalidad, a visitar a personas queridas, especialmente a quienes viven momentos difíciles, a ejemplo de la joven María, que no se arredra y se echa a los caminos para ayudar a Isabel, mujer anciana que espera un hijo.

 

Este tiempo de Adviento se caracteriza cada vez más por los encuentros entre amigos, cenas y comidas de familia, de empresas, que sin duda es algo bueno para contrarrestar la violencia, las enemistades y los rechazos. Dos generaciones diferentes se abrazan y se derriban prejuicios.

Puede que esté desapareciendo lo confesional, y hasta cabe que se diluya la referencia teologal. Sin embargo, el corazón sigue siendo sensible a la bondad y a la belleza, y este tiempo, aunque parezca que se diluye lo religioso, manifiesta la sed que hay de embeleso, de amor, de amistad, de ternura… 

El cántico de María resuena como eco por las montañas: “Proclama mi alma la grandeza del Señor…” Es tiempo de alegría, de esperanza, de reconocer las maravillas que hace Dios en cada uno de nosotros y en toda la creación. La naturaleza presta estos días el árbol, el musgo y la arena, para evocar el misterio más grande, que Dios se haya querido hacer hombre. Por esta verdad todo adquiere un nuevo significado.