Testimonio agradecido

Queridos amigos:

Es muy difícil resumir lo que hemos vivido durante los días pasados, del 13 al 15 de septiembre, con motivo de la fiesta de los Amigos, y la celebración de mis bodas de oro sacerdotales y de permanencia en Buenafuente.

La intensa emoción, que hemos registrado y a veces disimulado, se queda grabada en nuestra memoria como hito ungidos, motivo de acción de gracias a Dios.

Si las memorias presentadas en mi libro llevan por título “Me parece soñar”, lo vivido nunca lo habíamos soñado, y aunque parece un sueño ha sido historia de bendición. 

El amor, la entrega, la amistad, la generosidad, la discreción, el servicio, la oración, el canto, la música, la alabanza, la presencia de tantos, la armonía, han desbordado sobre todo lo que cabía imaginar.

Con María, irrumpe mi alma en Magnificat a Dios por todos vosotros, queridos amigos de Buenafuente. Estos últimos días quise compartir mis “versos al vuelo,” como expresión íntima de gratitud. Hoy vaya mi confesión de lo que he rezado por todos vosotros en correspondencia a tantos detalles.

Nos une la fe, la amistad, la historia, solo Dios sabe lo que cada uno ha registrado en su corazón. Sin duda el salmo se ha cumplido: “Al volver vuelven cantando, trayendo sus gavillas.

Con sincero afecto, y para gloria de Dios: GRACIAS Y PERDÓN.