Ante el Cristo de la salud de Buenafuente

CONTEMPLACIÓN

Luz atardecida sobre el rostro sereno

de Cristo en el Sistal,

reflejo de la brisa primera,

cuando el amor se ofrece

en el paseo amigo por el jardín,

que me deja contemplar,

fijos los ojos,

la entrega crucificada

de quién no tuvo a menos

padecer por mi

El silencio es testigo

de mi estancia secreta

que a hurtadillas contemplo

la expresión más grande

del amor de Dios.

En el semblante expuesto

se queda mi mirada

retornada en la suya,

sabiéndome abrazado

con la anchura de la Cruz.

Me detengo en asombro,

al observar la herida del costado,

Corazón traspasado,

que reclama respuesta

sin palabras, gratitud.

Toma, Señor, mi verso como ofrenda,

mi tiempo rendido,

mi obsequio derramado,

mi oración quieta,

al detener mis prisas junto a tus pies.

                                                       Ángel Moreno, junio 2019