IV Viernes de Cuaresma

I Estación, Jesús es condenado a muerte (Via Crucis, Alarcón)
I Estación, Jesús es condenado a muerte (Via Crucis, Alarcón)

 

"Proclamad conmigo la grandeza del Señor, / ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, / me libró de todas mis ansias. Contempladlo, y quedaréis radiantes, / vuestro gozo no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, / Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias” (Sal 33, 4-7).

Es viernes, la piedad contempla de manera especial el Camino de la Cruz. Resuena el salterio: Clamaste en la aflicción, y te libré” (Sal 80, 8). “Este es mi consuelo en la aflicción: | que tu promesa me da vida” (Sal 118, 50). “En mi aflicción llamé al Señor, | y él me respondió” (Sal 119, 1). 

He leído: “Al llorar, incluso en la más estricta soledad, nos dirigimos a alguien, nos esforzamos porque nadie note que lloramos, y, sin embargo, lloramos siempre para que otro nos vea” (J. Tolentino).