Oración sacerdotal

           SÚPLICA

No me dejas, Señor, bajar la guardia,

De levantar los brazos solidarios,

Oración por muchos y por todos,

Súplica intercesora permanente.

 

Se me acumulan intenciones angustiadas,

Por el dolor de enfermedades repentinas.

Vine a mi memoria la mirada

De quienes confían en tu misericordia.

 

Es privilegio saberse colocado

entre Ti y el pueblo que camina

menesteroso de palabra amable,

de horizonte confiado y de esperanza.

No me dejas perecer en egoísmo,

justificado por mis largos años,

y traes a mi puerta la indigencia

que aviva mi vocación intercesora.

 

Acoge los nombres que pronuncio,

y el de aquellos que se quedan silenciados.

Bendice las expectantes circunstancias,

y convierte, al menos, la noche amanecida.

                               RESPUESTA

No pienses que es vano tu tiempo en silencio, junto a mí.

No cedas a la urgencia que te llama a dejar nuestro reencuentro.

Te aseguro que ayudas más a quienes deseas acercarte,

si permaneces confiado junto a mí y me permites actuar en ellos.

 

No te ofrezco resultados exitosos, ni que logres metas populares.

Solo quiero que te estés aquí conmigo. Yo actuaré en aquellos que te esperan.

 

Te puede parecer tiempo perdido el que dedicas a estar en mi presencia.

Ya sabrás lo útil, producido por permanecer sin tiempo, gratuito.

 

No especules conmigo en tus demandas. Bien sé lo que vienes a pedirme.

Solo quiero que me dejes el obsequio de venir, de vez en cuando, a estar conmigo.

                                 GRACIA

Aquí estoy, Señor, sin tiempo y sin palabras. Aquí me quedo, sabiéndome mirado.

No te expreso intenciones recibidas. Pero, sal fiador de quienes guardan esperanza.