I Domingo de Adviento

Texto bíblico

Verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad” (Lc 21, 27).

Texto patrístico

“Casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro. En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles. No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura” (San Cirilo de Jerusalén).

Texto pontificio 

La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva” (Benedicto XVI, Spe Salvi 43).

Texto litúrgico

“Aguardamos la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo”.

Consideración

Jesucristo se nos revela como compañero de camino y como meta. Él va a nuestro lado, y no espera. Él es el origen de la historia y Aquel en quien todo se plenifica.

Propuesta 

“Espera en el Señor, sé valiente, espera en el Señor” (Sal 26).