Fiesta de Todos los Santos

A la luz de la Exhortación Gaudete et Exsultate

Dónde están los santos

Francisco, a la hora de admirar la vida de los mejores hijos de la Iglesia, no solo se fija en la de los grandes ejemplos de santidad, que lo  hace, sino que nos muestra un retablo de santos domésticos, que habitan entre nosotros: “Tenemos una nube tan ingente de testigos”... “Nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas”.  Incluso fuera de la Iglesia Católica. El Papa los llama “los santos de la puerta de al lado”. “El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes”.

Francisco ensancha las fronteras de la santidad, y reconoce que “aun fuera de la Iglesia Católica, en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo”. Cuando se extiende la noticia sobre el crecimiento de la incredulidad deberíamos quizá saber mirar las semillas de verdad y de santidad que hay en tantas personas con las que convivimos.

¿Quiénes son santos? 

La sensibilidad de Francisco repara en la presencia de la santidad femenina: Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia”. Con estas premisas, pienso que la santidad es verdad, belleza, bondad, ternura, sensibilidad, misericordia de Dios, y quienes viven en ellas, son testigos de santidad. Y me alienta la perspectiva que ofrece Francisco: “Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos”.

Tú eres llamado a la santidad

El Papa nos anima a ser santos: “No tengas miedo de la santidad”. “Para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad”. “El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo”. “¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús”.

Falsos caminos de santidad

Francisco avisa: “¡Que el Señor libere a la Iglesia de las nuevas formas de gnosticismo y de pelagianismo que la complican y la detienen en su camino hacia la santidad!”. “Lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen”.