Natividad de San Juan Baustista

Is 49, 1-6; Sal 138; Act 13, 22-26; Lc 1, 57-66.80

“Dios nos ha hecho misericordia”

La natividad de san Juan Bautista nos ofrece la posibilidad de lo que dice el papa Francisco en su exhortación Gaudete et Exsultate, cuando indica que nuestra adoración debe ser memoriosa.

Isabel y Zacarías, cuando fueron preguntados por el nombre que deseaban imponer a su hijo, coincidieron en que se debería llamar Juan, a pesar de que en su familia no existía esa costumbre, pero ellos apelaron convencidos a que ese debía ser el nombre, porque habían experimentado la misericordia divina. 

Un matrimonio anciano y estéril canta el favor recibido de lo alto, al abrazar el fruto bendecido de su amor, en su pequeño Juan, concebido por especial intervención del cielo. Zacarías entonará: “Bendito sea el Señor Dios de Israel. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto”.

Cada uno de nosotros, aunque llevamos un nombre impuesto por nuestros padres, en razón de diferentes circunstancias, sin embargo podemos personalizar en nuestro interior el nombre secreto con el que Dios mismo nos llama, según describe el vidente del Apocalipsis: Al vencedor le daré el maná escondido, y una piedrecita blanca, y escrito en ella un nombre nuevo, que nadie conoce sino aquel que lo recibe” (Apc 2, 17).

¿Con qué nombre crees que Dios te reconoce? Quizá puedas hacer una pequeña biografía, y al constatar ciertas constantes en tu vida, descubras, por los dones que has recibido y por las cualidades que posees, el nombre que Dios ha sellado en ti.

El nombre en la Biblia da identidad, y si te pones de cara a Dios, seguro que percibirás aquello que más te ha configurado en la vida. En ello puedes averiguar no solo tu esfuerzo, sino los dones del Espíritu con los que has sido ungido, y que te dan capacidad para obrar según el querer de Dios y en servicio de tu entorno. 

Si Zacarías e Isabel reconocen en el don de su hijo Juan la misericordia que Dios les ha hecho al hacerlos fecundos, tú puedes descubrir por el bien que ha acontecido a través de ti, el nombre que te identifica, seguro que tendrá que ver también, de alguna manera con la misericordia de Dios.