Don de Consejo

LO QUE NO ES

La carne y la sangre dan lo que dan, pero en la búsqueda de Dios, solo la fe y la escucha interior en la oración abren a la voz del Maestro que nos habita. “Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre” (Gál 1m 15-16).

LO QUE ES

El don de Consejo es el don de cumplir la voluntad divina: “Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma” (San Buenaventura).

SANTA TERESA DE JESÚS

En todo me sujeto a lo que tiene dicho la madre santa Iglesia Romana, y con determinación que antes que venga a vuestras manos, hermanas e hijas mías, lo verán letrados y personas espirituales” (Fundaciones, Prólogo 6).

LOS PAPAS

“El don de la fortaleza es un impulso sobrenatural que da vigor al alma, no sólo en momentos dramáticos como el del martirio, sino también en las habituales condiciones de dificultad” (Juan Pablo II).

“El don de fortaleza, para vencer las tentaciones del mal y hacer siempre el bien, incluso cuando cuesta sacrificio” (Benedito XVI).

“Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa” (Francisco).

PETICIÓN

Espíritu Santo, ven, haznos firmes y humildes; resistentes y pacíficos en medio de toda adversidad. Tú eres capaz de hacernos fieles y recios anunciadores del Evangelio. Defensor de los débiles, de los pequeños y de los humildes, en nuestra debilidad, ¡sé Tú nuestra fortaleza!

REGALO DEL DON

“Por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros” (Mt 10, 18-20).