El paso de la muerte a la Vida

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! ¡Qué bendición este encuentro en la octava de Pascua! Sí, muy queridos hermanos: ¡Cómo nos cuida nuestra Madre, la Iglesia! Ocho días completos celebrando todos los días, el mismo día, el único día, la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Porque como dice san Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1ª Co 15,14).

Como ya es tradicional, a nosotras y a todos los que celebramos el triduo pascual en Buenafuente del Sistal, los niños, adolescentes y jóvenes nos felicitaron la Pascua. En esta ocasión con “Hallelujah, Amen” de Handel. Tras la comunión, de la eucaristía del Domingo de Resurrección, fue la gran acción de gracias del coro y de los que les ayudaron. A la cual nos unimos todos los asistentes, en comunión con toda la Iglesia. 

Además del tiempo dedicado al ensayo musical, también reflexionaron acerca del significado del texto, y la trascendencia de este en sus vidas. Al finalizar la actuación del coro, los más pequeños, le ofrecieron a la Madre Abadesa cartulinas con el texto y estas consignas pascuales: “déjate guiar, Jesús, aleluya, paz, déjate llevar, Amor, luz, felicidad, amistad, familia, ponte en juego……”.

Estos sencillos mensajes de los más pequeños, nos conviene escucharlos, guardarlos en el corazón… “porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 19,14). Así es, vivir como quién acaba de encontrarse con Jesús, llenos de alegría y entusiasmo, soltándolo todo para agarrarnos con fuerza al Único que da sentido a nuestra vida y nos salva, incluso de nosotros mismos.  Y todo esto con suma paciencia, como siempre nos dice nuestro confesor, D. Jesús del Castillo. Cuando nos equivocamos, corregir sin dar volantazos, con delicadeza. Igual que en la conducción, las maniobras para que sean efectivas, mejor con suavidad.

En la sociedad todo, o casi todo, sucede con prisas y no es así en la Creación. Desde que un pájaro entre sus excrementos deja caer en la tierra una semilla de sabina, hasta que nos recreamos con su belleza y aroma, pasan muchos años. Por eso, hagamos nuestra la recomendación de santa Teresa de Jesús: “La paciencia todo lo alcanza”. Y ante las contrariedades de la vida, recordemos la Pascua del Señor, el paso de la muerte a la Vida, no una vez al año, si no cada día, a cada instante entonemos nuestro ¡Aleluya Amén!

¡¡FELICES PASCUAS!!

                    vuestras hermanas de Buenafuente del Sistal