IV Jueves de Cuaresma

VIA CRUCIS DE MARÍA

TEXTO LITÚRGICO

“Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: -«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.” (Ex 32, 7-14).

IMAGEN 

Cristo Crucificado, imagen que se venera en el Monasterio de Buenafuente.

DUODÉCIMA ESTACIÓN

María contempla, de pie, la muerte de su Hijo en la Cruz.

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu” (Jn 19, 25.28-30).

COMENTARIO

Mientras hay vida, hay esperanza, dice el refrán. Pero ahora todo queda en silencio. Ella, la Mujer bendita, la madre del Nazareno, permanece de pie, erguida, en expectación de la fidelidad de Dios con su Hijo, y en la esperanza inquebrantable de que su Jesús vencerá a la muerte. Es el momento que más define nuestra fe, confiar, abandonarnos a la misericordia divina, tener certeza de que Dios cumple su Palabra. María Santísima no se derrumba, y ello nos fortalece. Y viene a la memoria el gesto que tuvo la nazarena cuando la dejó el ángel en la Anunciación: inmediatamente “se levantó”. María es ejemplo y testimonio de cómo lo débil de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.

CUESTIÓN 

¿Cómo afrontas la contrariedad? ¿Ante el sufrimiento te derrumbas, o surge dentro de ti el abandono confiado, que te permite permanecer en tu misión y trabajo?