IV Martes de Cuaresma

VIA CRUCIS DE MARÍA

TEXTO LITÚRGICO

“En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho” (Ez 47, 1-3).

IMAGEN

Cristo preparado para clavarlo en la cruz.

DÉCIMA ESTACIÓN 

María contempla cómo crucifican a su Hijo.

Tomaron, pues, a Jesús, y él, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena (Jn 19, 17-18.25).

COMENTARIO

El Cuarto Evangelio cita la presencia de María al inicio de la vida pública de Jesús, cuando en Caná de Galilea realizó el primer signo, en el marco de una boda. De nuevo, el mismo Evangelio, señala la presencia de la Madre de Jesús, en este caso junto a la Cruz. En ambos pasajes Jesús llama a su madre “Mujer”. Y con ello la está nombrando la nueva Eva, y la convierte en testigo del momento más trascendente, en el que lleva a cabo la voluntad de Dios, dar la vida por amor. María, testigo de la muerte de su Hijo, ofrece su dolor y su amor a quien abrazó en Belén.

CUESTIÓN

María, después del anuncio del Ángel, se levantó y subió a la montaña. Ahora la vemos de pie en el monte Calvario. ¿Cómo asumes las pruebas, derrumbado, o con la fortaleza de la confianza en Dios?