II Jueves de Cuaresma

TEXTO LITÚRGICO

“Yo emprendo el viaje de todos- ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor tu Dios” (1Re 2, 1-2).

Imagen: Décima cuarta estación

Jesús es colocado en el sepulcro

VIA CRUCIS

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús” (Jn 19, 38-42).

SALMO 

“Tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; mirra y áloe y casia son todos tus vestidos” (Sal 45).

SANTA TERESA

Esta entiendo yo es la bodega adonde nos quiere meter el Señor cuando quiere y como quiere; mas por diligencias que nosotros hagamos, no podemos entrar. Su Majestad nos ha de meter y entrar El en el centro de nuestra alma y, para mostrar sus maravillas mejor, no quiere que tengamos en ésta más parte de la voluntad que del todo se le ha rendido, ni que se le abra la puerta de las potencias y sentidos, que todos están dormidos; sino entrar en el centro del alma sin ninguna, como entró a sus discípulos cuando dijo: Pax vobis, y salió del sepulcro sin levantar la piedra” (Moradas V, 2, 9).

CONSIDERACIÓN

A nuestros ojos, Jesús ha perdido la batalla. A los ojos de Dios, ha cumplido la misión y ahora es recibido como Señor, como príncipe real en la noche de sus bodas. El Señor descansa de sus tareas, redime a los justos de todos los tiempos y los lleva consigo ante su Padre. Los aromas de la hora de la sepultura son los perfumes del novio. Jesucristo ha entregado su vida por su esposa, la Iglesia, y desde ahora la humanidad goza de su capacidad transfigurada. Entremos a la bodega del amor divino, donde se transforma el corazón.

CUESTIÓN 

¿Te ejercitas en el silencio? ¿Entras en tu propio interior? ¿Te descubres habitado?