Epifanías

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;  la gloria del Señor amanece sobre ti!
¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Piedra que guarda virtud al cantero

Pluma que espera del poeta el verso

Pan en las manos del padre en la mesa,

Agua que espera la sed del sediento.

Vibra armonía la cuerda en los dedos

Tabla, cual lienzo, sostiene el icono,

Queda extasiado de amor el que reza.

Cantan las voces en coros al cielo.

Ama la madre al niño en su pecho.

Rostro que espera la vuelta del hijo.

Tiempo pasado en vela en invierno,

Por ver si la lluvia rompe en tempero.

Relicarios de los Reyes Magos, catedral de Colonia (Alemania)
Relicarios de los Reyes Magos, catedral de Colonia (Alemania)

Ofrenda creyente los pies en sendero,

Manos alzadas orantes por todos,

Diestra tendida sin decir el nombre.

Horas de escucha los ojos atentos.

Sube a lo alto la ofrenda de incienso

En la ternura con el ser enfermo.

Brota en el campo el trigo sembrado

Ya no hay vacío en el tiempo desierto.

El Todopoderoso, hombre se ha hecho,

Ha dejado su Luz en el pesebre.

A la materia llena de energía,

Y ha remecido de esplendor el heno.

¡Es verdad que el mundo fue hecho bueno!

La luz se apodera en noche cerrada,

Todo es estrella que guía al portal,

¡Canta Epifanías el universo!