Don de Piedad

DON DE DIOS

“Señor, lento a la ira y rico en piedad, que perdona la culpa y el delito, pero no lo deja impune, que castiga la culpa de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación” (Núm 14, 18). ¡También por esto, acuérdate de mí, oh Dios mío, y ten piedad de mí por tu gran misericordia!” (Nh 13, 22)

EXPRESIÓN COMPASIVA

“Que el Señor tenga piedad de vosotras como vosotras la habéis tenido con mis difuntos y conmigo; que él os conceda felicidad en la casa de un nuevo marido» (Rut 1, 8-9).

ORACIÓN Y SÚPLICA

“Clamemos ahora al Cielo, a ver si tiene piedad de nosotros, recuerda la Alianza con nuestros padres” (1Mc 4, 10). “Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración” (Sal 4, 2).

PIEDAD RELIGIOSA 

“Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él” (Lc 2, 25).

PIEDAD SOLIDARIA

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte llamada Itálica, piadoso y temeroso de Dios, al igual que toda su casa; daba muchas limosnas al pueblo y oraba continuamente a Dios” (Act 10, 1-2).

CONSIDERACIÓN

La verdadera Piedad, don del Espíritu Santo, se manifiesta en el trato con Dios, es expresión de sus verdaderos amigos, los que dan culto verdadero.

La Piedad es compasiva, como Dios es piadoso y compasivo,  se apiada de los que sufren por cualquier causa y se expresa con gestos de caridad. 

Por el don de Piedad se alcanza también el don de Sabiduría, se sabe dar culto a Dios y se tiene consideración con el prójimo.